Miércoles, 12 de Diciembre de 2007

Brown acepta el diálogo con los talibanes

Permite que Karzai negocie para lograr la reconciliación

LOURDES GÓMEZ ·12/12/2007 - 20:21h

Brown arenga a las tropas británicas.

El primer ministro británico, Gordon Brown, respaldó ayer la iniciativa conciliadora con las fuerzas talibanes promovida por el presidente afgano, Hamid Karzai, pero reafirmó en la Cámara de los Comunes que Londres "no está negociando ni propone negociar" con los líderes de la insurgencia.

Con el trasfondo de la victoria de las tropas británicas en la ciudad de Musa Qala, recapturada esta semana del dominio talibán, el jefe del Gobierno laborista reconoció la importancia de la estrategia de Karzai para lograr la reconciliación y estabilidad política de Afganistán.

De acuerdo con Brown, 5000 insurgentes han abandonado la lucha armada a raíz del diálogo abierto por el presidente afgano con los jefes regionales.

El cambio de bando de fuerzas talibanes unido a una mayor capacidad de las tropas afganas en operaciones lideradas por los británicos permitió al primer ministro afirmar ayer que "estamos ganando la batalla contra la insurgencia". "Nuestro objetivo se enfoca a aislar y eliminar el liderazgo talibán", dijo en el Parlamento de Westminster.

Diálogo y agricultura 

Con su explícito apoyo a Karzai, Brown se distancia de la estrategia estadounidense en Afganistán. Y lo hace en dos frentes: el diálogo con los talibanes y la destrucción de los campos de amapolas.

El jefe laborista quiere promover "la agricultura legitima" con ayudas económicas y limitar la erradicación forzada de las plantaciones de opio en Helmand, provincia donde se concentran las tropas británicas y origen de la mitad de la producción mundial de heroína.

"No habrá estabilidad en Afganistán si el veneno del comercio de narcóticos continua floreciendo", advirtió en los Comunes.

Brown, que acaba de visitar Afganistán, apuntala su estrategia bajo un "marco global y a largo plazo" de seguridad, reconstrucción y desarrollo político y económico.

Representa un giro respecto a la política de su predecesor, Tony Blair, más volcada en el esfuerzo militar por derrotar a la milicia taliban y erradicar a Al Qaeda de Afganistán.

Para el nuevo líder laborista, los avances militares deben acompañarse de proyectos de reconstrucción inmediata y de ayuda a largo plazo. La presencia británica en Helmand, en torno a las 7.800 tropas, continuará "durante mucho tiempo" y, según reconoció Brown, "habrá que persuadir a la opinión pública" para retener su respaldo. Desde 2001 han muerto 86 soldados en Afganistán, 42 de ellos en lo que va de año.

El primer ministro anunció 450 millones de libras (unos 650 millones de euros) de ayuda, entre 2009 y 2012, enfocada a potenciar al Gobierno afgano y favorecer el poder regional de forma que se asegure la fiabilidad de jueces y policías. Por ello, el adiestramiento de tropas afganas- con un total de 70.000 soldados para 2008- se extenderá también a los cuerpos policiales.


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