Miércoles, 12 de Diciembre de 2007

Indios del Amazonas liberan al funcionario de la ONU español secuestrado y a 350 obreros

Los cinta-larga dejaron el libertad al Alto Comisariado de las Naciones Unidas David Martín Castro tras duras negociaciones con la Fundación Nacional del Indio (Funai)

EFE ·12/12/2007 - 03:37h

Poblado de los indios Cinta Larga donde posiblemente estuvo retenido David Martín Castro.

El funcionario español de la ONU y otras cuatro personas que habían sido secuestradas por indios cinta-larga en Brasil fueron liberados hoy, al igual que 350 obreros que otra etnia mantenía retenidos en protesta por la construcción de cinco presas.

Las personas liberadas por los cinta-larga, que estaban cautivas desde el pasado sábado, son el español David Martín Castro, del Alto Comisariado de las Naciones Unidas, el procurador de la República en el estado de Rondonia, Reginaldo Pereira da Trindade, su novia y dos empleados de la estatal Fundación Nacional del Indio (Funai).

Los cinta-larga aceptaron dejarles en libertad tras negociaciones llevadas a cabo por el presidente de la Funai, Marcio Meira, quien desde el pasado lunes actuaba como mediador para lograr la liberación.

Fuentes de la Funai contaron que los cinco rehenes estaban en buen estado, que no habían maltratados por los indios y que se les trasladó en helicóptero desde la reserva Roosvelt, en la que permanecían cautivos, hasta la ciudad de Cacoal, distante unos 200 kilómetros de la aldea en la que habían sido retenidos.

Los cinta-larga habían puesto una serie de condiciones para dejar a los rehenes en libertad, pero las fuentes consultadas no supieron decir si alguna de ellas ha sido aceptada.

Entre esas condiciones, exigían que la Policía Federal se retire de la reserva, una región muy rica en diamantes, que atraen a todo tipo de mafias, sobre todo aquellas vinculadas a la minería ilegal y el tráfico de piedras preciosas.

También reclamaban la anulación de todos los procesos judiciales que existen contra miembros de esa etnia, incluido uno que intenta determinar la identidad de los cinta-larga que, en el 2004, mataron a 29 mineros ilegales que operaban en la reserva Roosvelt.

Otra exigencia era la expulsión de la zona de un grupo de mineros que, según denunciaron los cinta-larga, ha regresado a la región en busca de diamantes, cuyo tráfico podría tener alguna relación con el secuestro, según sospecha la Policía Federal.

350 obreros liberados

En el vecino estado de Mato Grosso, los indios enawene nawe liberaron hoy a 350 obreros que mantenían retenidos desde el pasado viernes, con el bloqueo de algunas carreteras, armados con arcos y flechas, en unas protestas cuyo motivo era la construcción de cinco presas hidroeléctricas en las tierras que habitan.

El conflicto fue conocido hoy, pero los trabajadores de las obras de construcción de las presas estaban totalmente aislados desde el viernes, cuando estalló el conflicto.

Los indios demandan compensaciones económicas por la construcción de las presas, que, según alegan, modificarán el ecosistema de la región y afectarán sus actividades agrícolas y pesqueras.

La compañía Juruena Participaciones e Inversiones, responsable por las obras, ha ofrecido 4,3 millones de reales (2,4 millones de dólares) para distribuir a partes iguales entre las once etnias que dependen del río Juruena y serán afectadas por las hidroeléctrias.

Ese dinero sería entregado a la Funai para que a su vez decida cómo invertirlo en favor de las etnias que habitan en la región.

Sin embargo, los enawene nawe no aceptan esa repartición y exigen una parte mayor de la indemnización, pues sostienen que sus aldeas son las más próximas a los lugares donde se construyen las presas.

Además, pretenden que el dinero les sea entregado directamente y no a la Funai, como se ha planteado.

La Funai no aclaró si alcanzó un acuerdo económico con los indios, que accedieron a desbloquear las carreteras con la promesa de volver a estudiar los posibles daños ambientales de los proyectos.