Martes, 11 de Diciembre de 2007

El potencial desconocido de los bancos de tumores

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) coordina una red de 20 centros que albergan muestras tumorales

AINHOA IRIBERRI ·11/12/2007 - 20:33h

J. AGUDO - Una investigadora almacena muestras en un banco de tumores

La situación nunca es agradable, aunque, desde hace algún tiempo, es frecuente en algunos hospitales españoles. A un paciente de cáncer al que se le va a extirpar su tumor, con intención curativa, o parte del mismo, para analizarlo (una biopsia), el cirujano le hace una extraña petición: conservar el fragmento que sobra y congelarlo, a una temperatura de -80º ó -196º.

Se guarda en una peculiar entidad bancaria, desconocida para la mayoría de la población: los bancos de tumores. Apenas se conocen, pero existen más de 50 depósitos de muestras tumorales en España.

Casi todos están integrados en redes cooperativas, que permiten y fomentan el intercambio de muestras entre las distintas comunidades autónomas y grupos de investigación. Una de ellas es la Red de Bancos de Tumores, coordinada y promovida por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), que cuenta con bancos en ocho comunidades autónomas y establecimientos en 20 hospitales.

Pero, ¿para qué podría servir donar un tejido enfermo? El director de la Unidad de Bancos de Tumores del CNIO, Manuel Morente, explica que estas muestras permiten desarrollar fármacos personalizados a cada tipo de tumor, lugar hacia donde avanza la farmacogenómica del cáncer, un concepto que engloba en realidad a más de 200 enfermedades diferentes.

Morente señala que, cuando a un paciente se le extirpa un tumor, parte del tejido se estudia para el diagnóstico: "Antes lo normal era tirar el resto, pero ahora se le pide al enfermo consentimiento informado para utilizarlo en un futuro". Dicho futuro puede no ser inmediato. De hecho, lo frecuente es que pasen al menos cinco años hasta que un investigador lo solicite.

Según explica Morente, las cosas transcurren de la siguiente manera: un investigador desarrolla una hipótesis consistente, por ejemplo, en que un tipo concreto de tumor va a responder mejor a un determinado tratamiento.

Para saber si esta hipótesis es cierta, necesitará estudiar un número elevado de muestras de ese tumor y, al tiempo, conocer la evolución de los pacientes. Es decir, necesitará que hayan pasado los cinco años establecidos para que un cáncer se considere relativamente curado.

Si no existieran los bancos de tumores, el investigador habría de empezar de cero; seleccionar a los enfermos de su hospital con las características requeridas, recopilar una muestra de su tumor y esperar los cinco años para saber si su hipótesis es correcta; es decir, si ese cáncer concreto responde efectivamente mejor a una terapia determinada.

Avanzar en la investigación

Todo esto le quitaría valor a la investigación, ya que el tiempo siempre es oro cuando se trata de hallar nuevos medicamentos contra el cáncer.

Sin embargo, gracias a los bancos de tumores, los acontecimientos son distintos. Dice Morente: "Tenemos una base de datos que incluye muestras de muchos hospitales; se podrían conseguir casos de casi cualquier tipo de tumor".

El investigador ha de hacer una petición a alguna de las redes cooperativas, a la que contará su proyecto, que tendrá que ser avalado por un comité científico y otro ético.

Una vez aprobado, el banco de tumores le enviará las muestras y el científico podrá comenzar a testar su hipótesis.

El director de la Unidad de Bancos de Tumores del CNIO subraya que, sólo para la red de este organismo, reciben una media de 100 peticiones de tejido al año y que con esas muestras se han desarrollado entre 65 y 70 proyectos de investigación anuales, la tercera parte de los cuales se ha publicado en revistas científicas del máximo nivel, como Nature o Nature Medicine.

Morente advierte de que los investigadores básicos están obligados a ser "muy conservadores y sólo implementar en la práctica diaria aquellos datos que están muy avalados por numerosos estudios", por lo que estas investigaciones suelen tardar en llegar al paciente.

Sin embargo, comenta un caso en el que esto ya ha ocurrido. Se trata de un trabajo dirigido por el científico del CNIO Juan Fernando García sobre las proteínas que hacían que un 20% de los casos de linfoma de Hodgkin, un cáncer con un pronóstico muy bueno, no respondiera a los tratamientos.

El trabajo, publicado en la revista Blood, sirve para prever qué pacientes no evolucionarán bien. "No sólo hablamos de futuro, hoy hay ya un buen número de factores pronósticos y nuevas terapias basadas en investigación molecular que se aplican en la práctica clínica rutinaria de muchos hospitales españoles", concluye Morente.

 

Una ley para una regulación muy necesaria

Desde el pasado 4 de julio los bancos de tumores están regulados en España al mismo nivel que en la mayoría de los países europeos. La Ley 14/2007 de Investigación Biomédica garantiza que las personas que donen muestras de sus tumores para ayudar a otras personas en un futuro sean muy conscientes de lo que hacen. A esto ayuda el necesario consentimiento informado que habrá de firmar todo paciente que acepte. La nueva legislación concreta que los sujetos se involucren en la investigación, ya que deberán dar sus datos para poder ser avisados si las investigaciones que se llevan a cabo con sus muestras dan algún resultado que les pueda afectar. Las implicaciones éticas, legales y sociales del uso de los bancos de tumores se trataron ayer en una jornada organizada por el CNIO y el Instituto Roche, en la que se puso de manifiesto cómo la aplicación paulatina de la nueva ley hará también que se faciliten al máximo la transmisión de muestras e información entre los investigadores. Además, se puso de manifiesto que las administraciones necesarias han de colaborar activamente para la plena implantación de la ley.