Martes, 11 de Diciembre de 2007

Gadafi avergüenza a Sarko

El dictador desmiente al anfitrión y niega haber hablado de derechos humanos

ANDRÉS PÉREZ ·11/12/2007 - 20:14h

Gadafi se olvidó de la ropa estampada y apostó por tonos sobrios en su visita a la Asamblea francesa. AFP

El presidente Nicolas Sarkozy pudo comprobar ayer en carne propia el peligro de dar la mano a un dictador, cuando el líder libio Muammar Gadafi, de visita en París, se permitió tomarle el brazo y hasta el hombro, en vivo y en directo, durante una entrevista a la televisión pública France 2.

En el segundo día de su larga visita oficial a Francia, Gadafi negó explícitamente que nadie le haya mentado ni una sola vez el problema del respeto de los derechos humanos en Libia.Ese desmentido llegaba sólo unas horas después de que Sarkozy, sometido a un auténtico diluvio de críticas por su acogida de lujo a Gadafi, afirmara que sí había recordadoal dictador norafricano sus obligaciones.

Amigos muy próximos

"Yo y el presidente Sarkozy no hemos evocado estos temas", declaró el coronel en respuesta a una pregunta de France 2 sobre la cuestión de los derechos humanos. "Somos amigos muy próximos, cooperamos. Hemos evocado las cuestiones de cooperación entre los dos países, contratos en todos los dominios", añadió en referencia a las promesas de contratos con Francia por 10.000 millones de euros y, por el contrario, excluyendo claramente del campo de discusión los asuntos de derechos civiles.

Anteayer, Sarkozy había intentado parar la oleada de protestas de la que es objeto por la excesivamente cálida acogida que ha reservado a un dictador que sólo ha dado tímidos gestos de apertura. En declaraciones a la prensa, había asegurado que había "dicho al presidente Gadafi hasta qué punto era necesario seguir avanzando en el camino de los derechos humanos".

La impresión de caos gubernamental francés a causa de la visita de Gadafi fue acentuada por un incidente en la Asamblea Nacional, visitada por Gadafi ayer. Para expresar su repulsa por la presencia de un dictador en la Asamblea heredera de la Declaración Universal de Derechos Humanos, los diputados socialistas, verdes y la mayoría de los comunistas se vieron obligados a boicotear brevemente un debate sobre la Unión Europea. 

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