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Martes, 3 de Noviembre de 2009

Tratar la deficiencia leve de yodo mejora la potencia cerebral

Reuters ·03/11/2009 - 17:51h

Por Amy Norton

Un nuevo estudio sugiere que los suplementos de yodo mejorarían la función cerebral en los niños con deficiencias leves del nutriente.

El yodo es un elemento químico indispensable para el crecimiento y el desarrollo normales del cerebro y el cuerpo. Como el organismo no lo produce, se debe obtener de los alimentos, como mariscos, lácteos, verduras cultivadas en suelos ricos en yodo y sal de mesa yodada.

La deficiencia grave de yodo causa alteraciones mentales, atrofia del crecimiento y otros problemas infantiles. Esa deficiencia sigue siendo un problema central donde el suelo carece de yodo, la población consume pocos mariscos y la sal no es yodada.

Pero en algunos países acaba de resurgir la deficiencia leve de yodo, como en Nueva Zelanda y Australia, donde se lo atribuye a factores como la reducción del uso de sal yodada y cambios en la producción de lácteos para reducir los niveles de yodo.

Aún se ignora si esa deficiencia leve afecta el funcionamiento mental infantil y si ese problema debería tratarse.

Para estudiarlo, el equipo de investigadores en Nueva Zelanda le indicó al azar a 184 niños con deficiencia leve de yodo consumir por día una píldora con 150 microgramos de yodo o una placebo, durante 28 semanas.

Al final del estudio, los niños tratados con yodo mejoraron el rendimiento en dos test cognitivos estandarizados, que miden la capacidad para resolver problemas. Y superaron los resultados del grupo tratado con placebo.

El yodo es necesario para que el organismo pueda producir las hormonas tiroideas, que regulan el metabolismo.

La visión tradicional era que, dado que los niveles hormonales todavía se mantienen en un rango normal cuando una persona tiene deficiencia leve de yodo, la falta del mineral no tendría efecto alguno sobre la salud.

Pero los nuevos resultados sugieren que la deficiencia leve de yodo "podría evitar que los niños alcancen todo su potencial intelectual", publicó el equipo en American Journal of Clinical Nutrition.

Aun así, todavía es demasiado pronto como para empezar a tratar a los niños con deficiencias leves de yodo, según la doctora Sheila A. Skeaff, profesora de la University of Otago, en Dunedin, y coautora de la investigación.

"Se necesitan más estudios. Hallamos un efecto pequeño en niños (y) no sabemos si es permanente", dijo Skeaff a Reuters Health.

Skeaff señaló que no existen test estandarizados para detectar la deficiencia leve de yodo. La mejor solución para quienes sospechan que la padecen es consumir con regularidad alimentos ricos en yodo y usar sal de mesa yodada.

En Estados Unidos, indicó la experta, la mayoría de los chicos no tiene deficiencia de yodo, ya que la dieta promedio aporta los niveles adecuados.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, octubre del 2009