Martes, 11 de Diciembre de 2007

Merkel y Tusk acuerdan abrir una nueva etapa de relaciones con una buena cooperación

EFE ·11/12/2007 - 16:24h

EFE - La canciller alemana Ángela Merkel (izq) conversa con el primer ministro polaco, Donald Tusk (c), tras pasar revista a la guardia de honor durante la visita de Tusk a la Cancillería en Berlín (Alemania) hoy martes 11 de diciembre.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro polaco, Donald Tusk, acordaron hoy abrir una nueva etapa en las relaciones bilaterales, basadas en una buena cooperación y franqueza a la hora de describir los problemas.

"Hemos acordado que no esquivaremos ningún problema y que los problemas tienen solución", dijo Merkel en una rueda de prensa al término de una reunión en la Cancillería con Tusk, que efectúa su primera visita oficial a Alemania como jefe de gobierno.

Durante esta primera reunión no pudieron salvarse las principales diferencias entre ambos gobiernos, como es el proyecto germano-ruso de construir un gasoducto en el Báltico o el de construir en Berlín un centro europeo en memoria de los expulsados alemanes, dos iniciativas que han sido criticadas desde Varsovia.

Sin embargo, tanto Merkel como Tusk sostuvieron que el nuevo talante de cooperación permitirá superar también estas diferencias.

Merkel informó de que, con respecto al gasoducto, se ha decidido que sean primero los respectivos ministros de Economía los que analicen los pormenores económicos del asunto.

En cuanto al proyecto de construir un centro europeo en memoria de los expulsados, Merkel anunció que enviará una delegación a Varsovia que estará encargada de explicar el proyecto en detalle y de escuchar las propuestas de la otra parte.

Tusk había propuesto, justo antes de emprender su viaje a Berlín, que se instale en su lugar un museo sobre la II Guerra Mundial en el que estén presentes todas las sensibilidades.

Por otro lado, la canciller volvió a asegurar a su invitado que el gobierno alemán no respalda ningún tipo de reclamaciones territoriales o económicas de alemanes expulsados del territorio polaco tras la II Guerra Mundial.

Este asunto ha levantado muchas ampollas en Polonia tras las reivindicaciones formuladas por un colectivo de expulsados.

Tusk aseguró sentirse "muy contento" con el ambiente de la reunión, que describió de muy grato, de dos personas que se conocen y respetan desde hace mucho tiempo "aunque no compartan las mismas posiciones".

"Lo importante ahora es que el nivel de las relaciones entre Alemania y Polonia adquieran el buen nivel de nuestras relaciones personales", añadió.