Martes, 11 de Diciembre de 2007

Sierra i Fabra, el escarabajo que un día despertó convertido en niño escritor

EFE ·11/12/2007 - 12:45h

EFE - Imagen de archivo del escritor Jordi Sierra Fabra.

Al contrario que el protagonista de "La Metamorfosis", Jordi Sierra i Fabra dejó de sentirse "un escarabajo" al despertar un día convertido en "niño escritor", ha dicho a Efe el prolífico autor, reciente ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por su obra "Kafka y la muñeca viajera".

Para Sierra i Fabra (Barcelona, 1947), autor español en activo con más libros publicados -315 obras según consta en el ISBN-, la literatura fue el refugio de sus complejos desde que comenzó a escribir a la temprana edad de ocho años, a pesar a la oposición de su padre y de sus profesores.

De pequeño, Sierra era tartamudo y sufría "eso que hoy llaman 'bulling' y antes se llamaban palizas", lo que le hacía sentir "en cierto modo como un escarabajo". Gracias a su temprana vocación literaria -con sólo 12 años ya escribió un libro de 500 páginas-, superó sus complejos y descubrió un día al despertar "que seguía siendo un niño".

Al recibir recientemente el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, Sierra afirma haber cumplido "un sueño" y una "antigua promesa" que hizo a su padre, fallecido en 1975 poco antes de que él obtuviera uno de sus primeros grandes premios, el Villa de Bilbao de novela.

"Quise ser escritor y mi padre no me dejaba, y por eso le juré que algún día ganaría un premio nacional", afirma Sierra, quien recuerda con emoción las primeras palabras que le dijo el director general del Libro, Rogelio Blanco, para comunicarle que había obtenido el galardón: "dile a tu padre que lo has conseguido".

"Kafka y la muñeca viajera" (Siruela), la obra premiada, es un libro "sobre el amor por la literatura", según lo define el autor, y se inspira en un hecho verídico de la biografía del escritor checo: su encuentro con una niña que llora por haber perdido su muñeca.

Conmovido por la pequeña, Kafka decide consolarla diciéndole que su muñeca no está perdida, sino que se ha ido de viaje. Para hacer creíble esta historia, el autor de obras como "La Metamorfosis", "El Proceso" o "El Castillo", se convierte en cartero ficticio de la muñeca, y escribe sus cartas que relatan sus viajes alrededor del mundo.

Sierra admite que la presencia de Kafka en el título de la obra fue "un plus" para que muchos lectores adultos se acercaran a ella, aunque también señala que su nombre "asustó" a algunos de sus habituales lectores jóvenes cuando el libro se publicó en abril de 2006.

"Si sale Kafka no me lo voy a leer, seguro que es un tostón", escribió una chica en su foro de fans de internet, en el que según recuerda el escritor barcelonés, otros jóvenes decían del libro que "merecía la pena leerlo" y que era "una historia bonita".

También autor de obras como "En un lugar llamado guerra", "97 formas de decir te quiero" o "La Pell de la revolta", y con 8 millones de ejemplares de sus obras vendidos en todo el mundo, este prolífico autor achaca su desbordante creatividad a "una mente muy rápida para imaginar argumentos" y a un método de escritura "industrial, pero no exento de pasión".

En la actualidad, Sierra compagina la creación literaria con el trabajo en su fundación, creada para que los niños "no lo pasen tan mal" como él en su infancia y para que "puedan cumplir sus sueños".