Lunes, 10 de Diciembre de 2007

La hucha ideal del siglo XXI

Acertar con el producto en el que se colocan los ahorros resulta crucial | Algunas pistas ayudan a aclarar un panorama complejo

V.ZAFRA / S.R.ARENES / D.ANGLÉS ·10/12/2007 - 22:25h

Público -

Las próximas semanas son tiempo de comidas y cenas abundantes, de gastos excesivos y, también, un buen momento para plantearse qué hacer con el dinero. La letra de la hipoteca, con su visita inevitable, puede dejar poco margen de maniobra. Pero todos los expertos recuerdan que el ahorro es una disciplina que puede cultivarse y discretos aportes mensuales pueden convertirse, al cabo de los años y si se invierte con buen criterio, en una pequeña fortuna.

El mundo de la inversión es complicado. Pero también es cierto que muchas personas dedican más tiempo a analizar las características del nuevo ordenador o del coche que se van a comprar que a comprender cómo funciona el plan de pensiones de su jubilación.

El ladrillo ha sido la inversión favorita de los españoles en la última década. A largo plazo, el sector inmobiliario puede dar alegrías, pero parece casi seguro que los precios se ralentizarán en 2008 y la plusvalía puede tardar un poco en llegar. Las segundas residencias y zonas de costa han sufrido ya caídas significativas.

Repartir

No es conveniente poner todos los huevos en la misma cesta. Si ya se tiene un piso, quizá valga la pena diversificar la inversión hacia otro tipo de activos, como los depósitos, la renta fija o la bolsa.

Si se cumplen los pronósticos, el Banco Central Europeo se verá obligado a recortar los tipos de interés en 2008 para seguir la vía abierta por la Reserva Federal de Estados Unidos. Los depósitos y los fondos más conservadores se verán perjudicados. Además, la inflación es el peor enemigo de los inversores más cautos. Son pocos los productos de perfil poco atrevido que superan el 3% anual, con lo cual sus partícipes pierden poder adquisitivo.

La bolsa española puede ser una opción. Según el Banco de España, cerca del 30% de los activos financieros de las familias españolas están invertidos en acciones. El mercado nacional es el destino natural de todo este dinero. Se trata de compañías conocidas y el inversor puede conseguir información con relativa facilidad.

Pero, una vez más, concentrar toda la inversión en bolsa en un solo mercado no parece una gran idea. La bolsa de Estados Unidos, gracias a la debilidad del dólar, ofrece ya algunas gangas interesantes. Los mercados emergentes, como Latinoamérica, Europa del Este y, sobre todo, Asia, son los favoritos de los expertos. Invertir en mercados lejanos y volátiles es una aventura arriesgada.

El pequeño inversor, envez de dedicarse a escoger empresas en las que invertir en China, Brasil o Rusia (una decisión siempre complicada), tiene a su disposición unagran cantidad de productos gestionados por profesionales que ofrecen una mayor transparencia y un control del riesgo más equilibrado.

Ayuda profesional

En el momento de invertir, como cuando se acude al médico, suele ser conveniente pedir una segunda opinión profesional. Los empleados de bancos y cajas colocan los productos de la campaña de turno y, aunque su obligación es que la opción que ofrecen se adecúe a los objetivos y necesidades del cliente, la verdad es que muchas personas salen conla impresión de haberse llevado gato por liebre o de haber recibido un asesoramiento eficiente.

Además, como aseguran los expertos de SelfTrade Bank, "hay vida más allá de los fondos garantizados". La renta variable es el activo ideal para los que quieren incrementar su patrimonio y tienen posibilidad de esperar unos cuantos años antes de recoger los frutos de su inversión. Que una persona de 45 años o menos destine todo su patrimonio a productos ultraconservadores es un contrasentido tan grande como que un jubilado coloque todo su dinero en la bolsa china.

Las materias primas, como el petróleo, el oro o los productos agrícolas, también pueden resultar alternativas interesantes de inversión. Y las posibilidades de invertir en ellos se multiplican.

La conclusión es que en los mercados suele haber siempre un grupo de productos financieros que se adapta perfectamente a las necesidades de cada ahorrador. Sólo hay que atreverse a preguntar.

1. La bolsa española mantiene su atractivo

La bolsa española encadena cinco años de subidas y el Ibex está cerca de sus máximos históricos. Pero los expertos afirman que 2008 volverá a ofrecer alegrías a los inversores, aunque se trate de ganancias más modestas.

Caja Madrid Bolsa prevé que el Ibex cierre 2008 en torno a los 17.400 puntos, lo que se traduce en un potencial de revalorización de un 10%, en línea con otras previsiones. Una cifra que estará por encima de la inflación y superior a la que podrán ofrecer activos financieros como los depósitos o la inversión en bonos.

Pero, incluso si se cumplen estas previsiones optimistas, hay que tener cuidado para no perderdinero en bolsa.

Este año, por ejemplo, las subidas del Ibex han estado impulsadas por pocos valores, con Telefónica en posición destacada. Y nadie sabe qué compañías contarán el año próximo con el favor del mercado.

Por eso, para invertir en bolsa española se puede optar por alternativas que aportan una mayor diversificación, como los fondos cotizados, que replican la evolución del Ibex y cobran comisiones bajas. O se puede apostar por fondos de inversión en los que los gestores intentan superar la rentabilidad del Ibex.

Este año, 18 fondos acumulan una rentabilidad superior al 15% y algunos, como el Aviva Espabolsa 2 y el Fidelity Funds Iberia, casi duplican el resultado del índice.

2. Depósitos: Duplican las ganancias de 2005

La crisis financiera tiene un efecto positivo para los que tienen dinero ahorrado. El euribor está en máximos de los últimos siete años y las entidades necesitan captar dinero de sus clientes porque no hay liquidez en el mercado interbancario.

¿Consecuencia? Los depósitos, principalmente a un año, ofrecen los tipos más elevados de la década. En dos años, se han duplicado los rendimientos que pueden conseguirse en estos productos, que cuentan con las ventajas de la seguridad y de la liquidez, aunque no ventajas fiscales. Claro que hay que estar muy atentos porque la inflación puede comerse todas sus ganancias.

Las ofertas de los bancos sin sucursales –ING paga el 4% en su cuenta corriente y Uno-e y Openbank, el 3,5%– siguen en los primeros puestos por rentabilidad aunque cada vez es mayor la competencia de las entidades tradicionales. Caja Madrid tiene un depósito a quince meses que paga el 5,09%, el mismo interés que otro de Bancaja a seis meses, mientras que Banco Popular paga el 5,25% a un año.

Además, son convenientes las ofertas a un mes que hacen muchas entidades para captar clientes: Openbank paga el 11% TAE a un mes y Citibank y Activo Bank, el 10%. Para el próximo año, los mayores rendimientos estarán en los depósitos a tres meses, puesto que el euribor a ese plazo es el más rentable.

3. El ladrillo como apuesta a largo plazo

I nvertir los ahorros en un piso suele ser una apuesta segura a que el valor del inmueble subirá. Pero en estos momentos de parón inmobiliario esta tesis sólo vale si el ahorrador aguanta sin vender durante un largo plazo. En los últimos veinte años, el precio de la vivienda sólo ha caído en dos ejercicios y no más del 2% en cada caso, según datos oficiales recogidos por expertos inmobiliarios.

Esta tendencia refuerza la idea de que la inversión en ladrillo debe hacerse para mantener y no para vender de forma acelerada.

Ahora puede ser mejor momento que hace un año para aparcar el dinero sobrante en un piso, ya que los precios de la vivienda de segunda mano están bajando. Por este motivo, el valor de los pisos cayó en el último trimestre en 13 provincias, encabezadas por Navarra (-3%), según los datos del Ministerio de Vivienda.

No ocurre lo mismo con la vivienda nueva, ya que muchos promotores aún se resisten a bajar los precios, aunque la crisis puede forzarles a cambiar de opinión. La única ventaja del parón inmobiliario es esta posibilidad de comprar a precio algo más bajo en determinados casos.

La cara negativa se refleja en las empresas promotoras, que están siendo penalizadas en bolsa por la incertidumbre existente sobre cuánto puede durar la crisis. Para invertiren acciones de inmobiliarias es mejor esperar.

4. Ahorro para la jubilación, rentabilidad fiscal alta

Los planes de pensiones son una buena inversión porque cuentan con jugosas deducciones fiscales. Permiten reducir de la base imponible del IRPF 10.000 euros cada año hasta los 52 años y 12.500 euros a partir de esa edad. Su desventaja es que no puede recuperarse hasta la jubilación lo que se invierte en ellos.

Los seguros de vida, con la misma finalidad, no cuentan con el beneficio tributario inicial, aunque sí final. A cambio, se puede recuperar el dinero si se necesita.

Los planes de pensiones más rentables son los de renta variable. En 17 años, los mixtos de bolsa han conseguido un rendimiento medio anual del 8,3%. En los últimos doce meses, los puros de acciones han ganado un 11,9%. Los mejores productos han sido uno de Morgan Stanley (Bolsa Emergente), que ha ganado un 42,4%, y Caja España (Futurespaña Bolsa Global), con una rentabilidad del 30,24%.

Los seguros de vida ofrecen menos rentabilidad a cambio de seguridad y de pagar, en determinados productos, hasta el fallecimiento del partícipe. No obstante, ya hay productos con rentabilidades similares a los planes, como el Generación F de ING Nationale-Nederlanden.

En estos productos, además de la rentabilidad, hay que fijarse mucho en las comisiones, que merman sustancialmente la cuantía que se recibe en el momento de la jubilación. 

5. Asia se convierte en la niña bonita

Parece el mundo al revés. Estados Unidos en crisis y los países emergentes tirando del crecimiento económico global. Los expertos coinciden en que los países asiáticos serán de nuevo los líderes en rentabilidad en 2008. Los índices bursátiles de algunos mercados de la región han vivido ya un año excepcional en 2007.

La bolsa de China continental está recalentada y muchos alertan sobre una burbuja financiera. Pero la economía china sigue creciendo a ritmos sorprendentes, al igual que los beneficios de sus empresas. Y el apetito por el riesgo de los inversores locales parece casi infinito.

En otras palabras, que invertir en Asia puede volver a ser un acierto el año que viene. Pero, si este año parecía que se podía comprar casi cualquier cosa con la garantía de que subiría, ahora se impone una mayor cautela.

Vale la pena dejar las decisiones de inversión en Asia en manos de gestores expertos, con un buen conocimiento de la región y de sus compañías y con capacidad de reaccionar si los mercados cambian de tendencia.

Los fondos que invierten en toda Asia (con excepción de Japón) pueden ser una mejor opción que los centrados en China. Incluso se puede buscar algún producto que invierta en mercados emergentes de todo el mundo, para aprovechar también el potencial de crecimiento de economías como Brasil.

6. El año de la inversión ecológica y responsable

Invertir pensando en la cartera y en la conciencia. Los fondos éticos y de inversión socialmente responsable siguen sin despegar en España. Pero, gracias a la creciente preocupación por el cambio climático, 2008 puede ser el año en el que este sector finalmente despunte.

Las entidades ofrecen fondos que destinan los ahorros de los particulares al impulso de la investigación y al desarrollo de energías menos contaminantes, o a la preservación de recursos escasos como el agua. En EEUU, el 10% del dinero que se invierte en fondos se destina a productos con un componente ético; en España, no llega al 1%.

Pero el inversor debe mirar con cuidado dónde coloca su dinero. La etiqueta ética agrupa a productos dirigidos a satisfacer sensibilidades muy diversas. Algunos productos excluyen la inversión en empresas armamentísticas, de bebidas alcohólicas y tabaqueras. Otros intentan invertir de acuerdo con los criterios fijados por la doctrina social de la Iglesia.

Incluso proliferan los productos creados para cumplir con la ley islámica. También se pueden encontrar fondos de inversión en los que se intenta premiar a las empresas socialmente más responsables, siguiendo criterios como el buen gobierno corporativo, el respeto a los trabajadores o al medio ambiente.

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