Lunes, 10 de Diciembre de 2007

Gadafi visita Francia entre contratos millonarios y críticas por los derechos humanos

EFE ·10/12/2007 - 17:33h

EFE - El líder libio, Muamar el Gadafi (dcha.), es recibido por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en el palacio del Elíseo.

El líder libio, Muamar Gadafi, comenzó hoy una visita a Francia marcada por los millonarios contratos en armamento y energía y las fuertes críticas por su comportamiento en materia de derechos humanos, que incluso ha creado fisuras en el Gobierno conservador.

El "guía" libio llegó hoy a París y, tras ser recibido por la ministra de Interior, Michele Alliot-Marie, se desplazó al Palacio del Elíseo para su primer encuentro con el presidente Nicolas Sarkzoy.

Fue el jefe de Estado Francs quien, tras la reunión, anunció la firma de diferentes contratos en ámbitos como la defensa, el transporte y la energía por un valor estimado en unos 10.000 millones de euros (unos 14.600 millones de dólares al cambio de hoy), contratos que, según dijo, beneficiarán "a la industria y al crecimiento francés".

Gadafi, de 65 años y en el poder desde 1969, llegó rodeado de la controversia que le ha caracterizado durante décadas, aunque en 2003 empezó a cambiar la actitud hacia él de Occidente.

Ese año Gadafi anunció el desmantelamiento de sus programas secretos de armamento y después inició un proceso de indemnización a las víctimas de los atentados contra un avión estadounidense en 1988 (270 muertos) y otro francés en 1989 (170 muertos).

Ahora, Gadafi ya dialoga con Occidente, algunos de cuyos países ven oportunidades comerciales en el Libia.

Es también el caso de Francia, donde el argumento de la apertura de mercados no convence a muchos.

Por esa razón, toda la oposición de izquierdas ha criticado al Gobierno conservador por justificar con contratos la presencia de Gadafi, cuyo liderazgo en un país acusado de no respetar muchas libertades ha suscitado también duras palabras de organizaciones cívicas.

La novedad en este caso es que la visita ha originado incluso malestar entre miembros del Gobierno, como el titular de Exteriores, Bernard Kouchner, partidario de "no olvidar el nombre de las víctimas que le fueron imputadas" a Gadafi ni "sus sufrimientos".

Kouchner dijo hoy que por una "feliz coincidencia" no estará en la cena de gala en el Elíseo esta noche -tiene una con su colega alemán- y en ese punto coincide con la secretaria de Estado para los Derechos Humanos, Rama Yade, quien ha elegido la que organizará la Federación Internacional de DDHH.

En una entrevista concedida a "Le Parisien", Yade se ha confesado "molesta" por la visita de Gadafi, en especial hoy, jornada internacional de los derechos humanos, y ha dejado claro que Francia "no es sólo una balanza comercial".

Este mediodía Yade fue al Elíseo convocada por Sarkozy, quien en varias ocasiones ha defendido las relaciones políticas y comerciales con Libia.

Ante las críticas, el presidente volvió hoy a subrayar que Trípoli "ha tomado el buen camino hacia la reintegración en la comunidad internacional".

"Libia ha escogido renunciar definitivamente a la posesión del arma nuclear y se ha puesto bajo control de las entidades internacionales y también ha renunciado al terrorismo", añadió.

Sarkozy indicó que había recordado a Gadafi la conveniencia de culminar el proceso de indemnizaciones a la víctimas de atentados y le había planteado la necesidad de "avanzar por el camino de los derechos humanos".

El libio verá de nuevo a Sarkozy el miércoles, día en el que también se reunirá con medio centenar de empresarios.

Hasta el sábado, el dirigente magrebí acudirá al Palacio de Versalles, la Asamblea Nacional y la tumba del general De Gaulle, y tendrá algún encuentro de prensa, pero muchos actos están en el aire, como ocurre habitualmente con él.

Durante su visita proseguirá el trabajo de la comisión parlamentaria que desde hace semanas analiza las relaciones entre Francia y Libia y, en especial, los acuerdos comerciales y de defensa.

Todo ello tras la polémica suscitada por las noticias que sobre esos contratos comerciales surgieron tras la liberación, el 24 de julio, de las enfermeras búlgaras y el médico palestino, encarcelados durante años bajo la acusación de que habían inoculado el virus del sida a cientos de niños.