Lunes, 10 de Diciembre de 2007

Los invisibles de El Salobral

Aguirre y Gallardón dan por desmantelado un poblado cuando todavía viven allí cinco familias

Patricia Rafael ·10/12/2007 - 21:28h

DANIEL POZO - Rebeca, ayer, en su chabola del poblado de El Salobral.

"Para las administraciones ya no existimos. Somos un cero a la izquierda". Nati, de 26 años, casada y con una hija de seis, vive desde hace más de cuatro años en el poblado madrileño de El Salobral. Pero oficialmente su casa ya no existe. Desde ayer uno de los mayores asentamientos chabolistas de la capital, que llegó a ocupar 22 hectáreas, ya es historia, según afirmó el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y la presidenta regional, Esperanza Aguirre, que asistieron al fin del desmantelamiento.

Pero Nati, sus hijos y otras cinco familias continuarán viviendo allí, porque no tienen otro sitio a donde ir. Según las administraciones no tienen derecho a ser realojados. "Nos dijeron que no llevábamos el tiempo suficiente viviendo en el poblado", explica la joven, de etnia gitana, como la mayoría de las 1.200 personas que llegaron a habitar en el asentamiento, situado en el sur de la capital.

Uno de los requisitos establecidos por el Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) para que las familias chabolistas accedieran a una casa era la antigüedad: los que llegaron al poblado después de diciembre de 2004 (un año antes de que se firmara el convenio para la desmantelación) no tenían derecho al realojo.

Sin empadronamiento

La familia de Nati, al igual que la de su cuñada Silvia cometió el error de no empadronarse nada más llegar al poblado. La única prueba que acredita sus años en el poblado es una carta de julio de 2004, en la que una asociación de ayuda a la población gitana dejó constancia de la situación en la que vivían.

Para el IRIS, sin embargo, llevaban menos de un año viviendo en el poblado, el tiempo que figura en el padrón municipal, y por eso no tenían derecho al realojo. Las dos familias han recibido varias cartas de desalojo del Ayuntamiento, que han ido recurriendo.

Silvia, de 27 años, casada y con dos niños de siete y dos años, está ya a la espera de un juicio para lograr una vivienda. A Nati todavía le queda esperar qué ocurre con sus recursos.

El poblado comenzó a desmantelarse en diciembre de 2005. Las dos mujeres cuentan que, entonces, cuando las excavadoras tiraban una chabola se llevaban los escombros. En los últimos meses, no.

El paisaje que rodea las casas de Nati y Silvia muestra restos de ropa, lavadoras abandonadas, maderas apiladas en un lado y somieres desvencijados y oxidados por otro. "Últimamente, además, la zona se ha convertido en un vertedero porque todos los días llega gente a dejar escombros o restos de lo que sea", explica Nati, mientras señala un montón de lunas de coches, rotas, apiladas junto al camino que lleva a la chabola."Los niños corretean por aquí y es muy peligroso, hasta que un día pase algo", añade.

Rebeca vive con su marido, ambos de 18 años, en otra de las chabolas de lo que ya son las ruinas de El Salobral. Tampoco tiene derecho a realojo porque no tiene menores a su cargo. "Tuve un aborto y perdí al niño que esperábamos", se justifica. Al igual que Nati y Silvia, desde hace un mes tiene en su casa lo justo. "Lo tenemos todo guardado en el coche por si algún día tenemos que salir corriendo porque llegan las grúas", explica la joven.

La distancia entre las chabolas de Nati y Silvia es de 200 metros, pero cuando oscurece no salen de sus casas por miedo a las ratas. "Sin luz campan a sus anchas", indica Nati. Y añade: "Así no se puede vivir". Con la chatarra, ganan unos días 30 ó 40 euros, y otros, nada. "Con eso no podemos pagar un alquiler".

Ayer trataron de hablar con Aguirre y Gallardón, pero la policía no se lo permitió. "Pasaron con sus coches de largo. Para ellos, somos invisibles".

Las cifras 

236 familias realojadas. El Instituto de Realojamiento e Integración Social (IRIS) ha realojado a 236 familias que vivían en El Salobral. Solicitaron una vivienda 358. A las que no se les concedió no cumplían los requisitos, según indicaron fuentes de la Consejería de Vivienda. En el poblado, creado a principios de los ochenta, llegaron a habitar 497 familias.

1.105 habitantes. Fue la población que llegó a tener el asentamiento, según datos del Ayuntamiento de Madrid. De todos ellos, 494 eran menores de 16 años. Entre los 711 adultos, 199 eran analfabetos.

532 demoliciones. Es la cifra de derribos que se han realizado en la zona tras la firma de un convenio de colaboración suscrito hace dos años por el Ayuntamiento de Madrid y Comunidad.