Martes, 11 de Diciembre de 2007

El enemigo eléctrico del águila imperial

Cae el primer ejemplar electrocutado en un tendido de distribución en 2007

MANUEL ANSEDE ·11/12/2007 - 00:00h

Un águila imperial posada en un poste de distribución eléctrica. MIGUEL FERRER

El pasado 3 de diciembre murió electrocutada una de las 500 águilas imperiales que quedan en España. Cayó fulminada en un poste de distribución eléctrica de Carmona (Sevilla), curiosamente, en una línea de Endesa protegida para evitar este tipo de accidentes. El proceso es repetitivo. El ave rapaz se posa en el poste metálico, abre las alas, toca los cables desnudos y recibe una descarga de 20.000 voltios. Algunas águilas caen envueltas en llamas y provocan así incendios forestales.

Ésta es la primera víctima de 2007, lo que la convierte en noticia. Hace 25 años, en cambio, era la rutina de esta especie. La mayor parte de las águilas imperiales españolas moría en la silla eléctrica. El 60% de los aguiluchos perecía electrocutado sin superar el año de vida. La especie, con sólo un centenar de parejas en libertad, se encaminaba a paso ligero hacia la extinción.

Una tela de araña eléctrica

Actualmente, la telaraña eléctrica creada por el desarrollo español se cobra menos vidas. En el caso del águila imperial, la reducción de la mortalidad por electrocución alcanza el 84%. Su población ha pasado de 103 parejas en 1983 a las 250 que existen en la actualidad. Buena parte del mérito es del investigador de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) Miguel Ferrer. Su equipo se encontró en la década de 1980 con un problema inabordable: millones de postes, colocados sin mucho conocimiento por todo el territorio español, capaces de esquilmar algunas de las especies emblemáticas de la Península Ibérica.

La primera medida, impulsada por los científicos de Doñana, llegó en 1990, cuando se promulgó en Andalucía el primer decreto que establecía cómo construir tendidos eléctricos para evitar problemas con las aves. La nueva legislación, después extendida a todo el país, prohibió el uso de postes peligrosos en las nuevas construcciones y recomendó aquellos cuyo índice de siniestralidad era mucho menor.

Pero, ¿qué hacer con los millones de postes ya instalados? En este aspecto, la implicación de las principales compañías eléctricas del país fue primordial. Iberdrola, Red Eléctrica y Sevillana de Electricidad (en la actualidad, Endesa), trabajaron junto al equipo de Ferrer para aislar los puntos más peligrosos, ya que la distribución de muertes no es azarosa.

En una red de gran tamaño, como en la de Sierra Morena, el 80% de los accidentes se produce en el 12% de los postes. Con este dato se redujo de manera drástica la mortalidad del águila imperial y, de rebote, otras especies, como el milano negro, cuadruplicaron su población en dos años en aquellas zonas en las que se solucionaron los problemas de electrocución.

“Italia está mucho peor”

En este ámbito, España posee una de las normativas más estrictas del mundo. Aventaja con mucho, incluso, a cualquier otro país de la Unión Europea. El investigador del CSIC Vincenzo Penteriani manifiesta que, por ejemplo, “en Italia el tema está mucho peor”. Cientos de águilas ratoneros y reales, cigüeñas y rapaces nocturnas mueren todos los años por una mala planificación de la red eléctrica.

El ministerio de medio ambiente italiano ha creado una comisión para establecer cuáles son los postes más problemáticos, pero parte con mucho retraso. “Italia está muy bien en todo lo que es arte, pero en medio ambiente es un desastre”, explica.

En otras regiones del planeta, como Suramérica, no existe una política ambiental que tenga en cuenta el problema de los tendidos eléctricos para la avifauna. La bióloga Cecilia Calabuig trabaja en el estado brasileño de Rio Grande do Sul. En su opinión, la sociedad suramericana es indiferente ante esta cuestión, porque no existen investigaciones que analicen la mortalidad por electrocución de las aves.

 

 Miguel Ferrer: "Las eléctricas me han decepcionado"

¿Qué medidas se han tomado para evitar la electrocución de aves?

Hace años descubrimos que había algunos apoyos que eran unas 200 veces más peligrosos que otros, aunque para las compañías no suponía ninguna diferencia, ni en la calidad de transporte, ni en el precio de la construcción. Simplemente, no habían estudiado esa posibilidad. Ahora, en España está prohibida la utilización de determinados tipos de diseños.

En otros países, ¿se siguen utilizando postes peligrosos para las aves?

Sí, es lamentable. El poste estándar en Italia, por ejemplo, tiene aisladores rígidos, que son peligrosos para las aves. Y son de Enel, la actual propietaria de Endesa. Enel es, posiblemente, la empresa europea que menos esfuerzos ha hecho para evitar problemas con electrocuciones. Y va a ser la propietaria de Endesa.

¿Las eléctricas no están tomando nota?

No mucho. Personalmente, después de tantos años trabajando con las compañías eléctricas españolas, me resulta bastante decepcionante comprobar que las mismas compañías con las que trabajo en España son capaces de colocar tendidos eléctricos enormemente peligrosos cuando hacen inversiones en países en vías de desarrollo. Ya no pueden argumentar que no conocen el problema. Lo saben perfectamente. Endesa está colocando y gestionando líneas eléctricas en países suramericanos cuyo diseño no sería admisible en Europa.

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