Domingo, 9 de Diciembre de 2007

Carolina Ruiz pierde el vértigo

Confirmó en Aspen su cambio de actitud en el descenso.

FRANCISCO GRANDES ·09/12/2007 - 22:36h

EFE - La española Carolina Ruiz durante unos entranamientos en Aspen.

“A diferencia de otras, no se ha echado para atrás sino que ha reaccionado muy bien en la zona central con muchos baches y poca visibilidad”. La frase de Valerio Ghirardi, el técnico que convirtió a Isolde Kostner en campeona del mundo, resume el nuevo espíritu de Carolina Ruiz. En sus consejos y los de Stefano Dalmasso, su skiman, con quien ha matizado su técnica durante el verano en Argentina, Carolina demostró que ha perdido el vértigo en una pista que destrozó las rodillas de la francesa Barthet y Meissnitzer.

“Lo único que intento cada día es estar tranquila y con mucha confianza en mis posibilidades”.Su séptimo puesto en el descenso de Aspen (Colorado) tiene ese regusto de éxito en un deporte que apenas recuerda un apellido compuesto. “En velocidad, la experiencia es muy importante. Por eso, las mejores como Goetschel o Meissnitzer tienen 34 ó 35 años. De ahí, que crea que aún tengo margen de mejora”.

Para ello, Carolina debe mejorar sus prestaciones con nieve blanda. “No me perjudica que nieve sino que la pista esté blanda porque en Aspen me vi lenta y tuve que apretar y cometí un pequeño error. También es cierto que fallé en la zona de la pista donde otras se salieron”.

Si en Aspen Carolina traspasó la frontera del miedo, ahora, con el traslado de la Copa del Mundo a Europa, su entorno considera que aún hay margen de mejora. “En Saint Moritz vas afinalizar primera”, le animó Stefano Dalmasso.

Un ascenso meteórico

Esa excitación no sólo se vive en el estado de ánimo del equipo, también en el ránking de Carolina. La granadina comenzó la temporada en el puesto 108 de la clasificación general de descenso. Apenas mes y medio después, su nombre ya aparece en el séptimo lugar. “El ascenso de nivel de Carolina no es sólo fruto de una prueba, sino del duro sacrificio del pasado verano cuando Carolina soportó una importante carga de trabajo para ser mejor”, explica Ghirardi.

Con ese ánimo, Isidoro, su padre, dejó de ejercer de entrenador hace un par de temporadas. Carolina necesitaba un salto de calidad y las enseñanzas de Isidoro ya habían tocado techo. “Ya era hora de que Carolina tuviera suerte en una carrera. Otras veces, saliendo con el mismo dorsal con el que compitió en Aspen, le ha pasado al revés y la suerte no le ha acompañado.

Esta séptima plaza ya se veía venir con los quinto y sexto puestos que había logrado en los entrenamientos. Es un día muy feliz para todos”, explica Isidoro en el camino de vuelta desde la estación suiza de Zermatt, donde acompañó al equipo de Ski-cross en su participación en el Campeonato de Europa. “Carolina va como un cohete. Está esquiando como un cohete”. El sentir de Eduardo Roldán, presidente de la RFEDI, resume la transformación de Carolina.