Domingo, 9 de Diciembre de 2007

Bali, la última oportunidad

Hoy comienza la semana decisiva de la cumbre del clima, donde delegados de 180 países deberán buscar sustituto al Protocolo de Kioto

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·09/12/2007 - 20:32h

AFP - Un activista anti-deforestación durante una actuación en Bali, la semana pasada.

Hoy comienza la semana decisiva de la decimotercera Conferencia de Cambio Climático de la ONU que se celebra en Bali (Indonesia). Tras la primera semana de reuniones técnicas, los ministros y altos cargos gubernamentales de más de 180 países desembarcan en la isla para intentar llegar a un acuerdo por unanimidad. Es vital que lo consigan.

Bali debe sentar las bases de la negociación del régimen futuro de emisiones de gases de efecto invernadero a partir de 2013, es decir, será el segundo protocolo tras el de Kioto (2008-2012). Y este acuerdo deberá alcanzarse en 2009 para asegurar la entrada en vigor en los siguientes cuatro años.

El reto no es banal: se trata de acordar por consenso la hoja de ruta del régimen climático global que debe estar en vigor en seis años. Bali debe esclarecer el calendario y aclarar qué es lo que se va a tener en cuenta en el nuevo protocolo, cuya finalidad es que las concentraciones de emisiones se estabilicen en 450 partes por millón de CO2 equivalente (ahora hay 380 ppm), para lo que es preciso que las emisiones globales se reduzcan entre un 25% y un 40%.

Este límite de concentración de gases se mantendría si la temperatura de la Tierra no sube más de dos grados centígrados este siglo, según los informes del Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC), que, por cierto, hoy recibe el Premio Nobel en la ciudad noruega de Oslo, galardón que comparte con el ex vicepresidente de EEUU Al Gore por su lucha por preservar el planeta.

Durante esta semana de debates, los responsables tendrán que decidir si el nuevo protocolo será una copia de Kioto o habrá cambios. Todo apunta a que el protocolo de 2013 incluirá novedades, entre ellas la del periodo de vigencia. Kioto durará cinco años, pero la idea es que Bali esté vigente entre 2013 y 2020.

Los países desarrollados, entre ellos España, defienden que se contemplen en el post-Kioto las emisiones per cápita y por unidad de producción, lo que conlleva que todos los ciudadanos tengan derecho a emitir lo mismo, independientemente de su nacionalidad.

Cuotas mundiales

Esta cuota deberá estar más cercana a los países en desarrollo, porque el clima mundial no soportaría que todos emitieran como un estadounidense (20 toneladas de CO2 al año). Por su parte, un europeo medio emite 10 toneladas al año; un chino, 3,5 y un etíope, 0,1. Al incluir las emisiones por unidad de producción se evita la deslocalización de la industria, porque se fomenta la tecnología disponible mejor y más limpia. Contaminar para producir no saldrá gratis.

Otro de los aspectos controvertidos del régimen futuro es si los países en desarrollo y las economías emergentes deben contar con cuotas de emisiones obligatorias o voluntarias. Tomando como referencia los informes científicos del IPCC, la Tierra no se puede permitir que economías como China, India o Suráfrica se desarrollen como lo han hecho EEUU o la Unión Europea, con modelos energéticos basados en el petróleo.

La propuesta de Rusia es que se incluyan compromisos para los países en vías de desarrollo, pero éstos rechazan la obligatoriedad de cuotas de emisiones, por ahora. Y en este aspecto entra en escena la transferencia de tecnología, que la UE defiende con fervor. Cada país tiene derecho a un desarrollo determinado y, para no limitarlo, es preciso que se compartan los conocimientos en energías limpias. La financiación de la transferencia de tecnología se realizará proyecto a proyecto, ya que no se prevé crear un fondo específico.

El cambio climático afectará de forma desigual a las diferentes regiones del planeta. El incremento y disminución de precipitaciones y las variaciones de temperatura tendrá efectos diversos y para evitar los daños y hacerles frente son necesarias acciones de mitigación y adaptación, respectivamente. Las más de 17.500 islas que componen Indonesia, país anfitrión de la Conferencia, verán como sube el nivel del mar en los próximos años y por ello reclaman ayudas para poder actuar.

El papel de España

España llega a Bali con una ligera reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, según los últimos datos oficiales, de 2006, cuando se emitió un 48% más que en 1990. Pero el dato sigue estando muy lejos, en todo caso, del compromiso del 15% firmado en Kioto.

España defenderá en Bali la inclusión en el futuro acuerdo de las emisiones per cápita, que no se tuvieron en cuenta en Kioto y que perjudicaron muy seriamente la cuota española. Los expertos españoles pedirán también que se sigan impulsando los mercados de carbono y los mecanismos de desarrollo limpio para proyectos en terceros países, ya que el 20% de las emisiones se reducirán con estos proyectos.

La delegación española asistente a la Conferencia de Bali estará encabezada por la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, y contará además con representantes de los ministerios de Economía y Hacienda, Industria y Asuntos Exteriores. Además, asistirán a Bali las comunidades autónomas de Galicia, País Vasco, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Canarias y Andalucía. En total, 46 personas.

Kioto cumple diez años 

Mañana, 11 de diciembre, se cumplen 10 años del acuerdo del primer régimen de reducción de emisiones, el Protocolo de Kioto. El décimo aniversario llega con la buena noticia de la reciente ratificación de Australia. Y ya son 175 los países que lo han ratificado.

El Protocolo entró en vigor el 16 de febrero de 2005, cuando Rusia lo ratificó y se alcanzó así el número de países responsables del 55% de las emisiones globales requerido. Todavía queda EEUU, la mayor economía del mundo. De cara al siguiente protocolo, la UE forzará una revisión de Kioto para que se amplíen los mecanismos de flexibilidad.

 

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