Domingo, 9 de Diciembre de 2007

El Banco del Sur es un sueño de independencia financiera frente a las ataduras del FMI

EFE ·09/12/2007 - 17:39h

EFE - Seis de los siete socios fundadores del Banco del Sur han cancelado en los últimos años sus deudas con el FMI, en gran medida para dejar de ser auditados por el organismo y no depender de los condicionantes que impone la entidad para otorgar recursos.

El Banco del Sur nacerá este domingo apenas como entidad de fomento regional, pero su creación esconde el hartazgo de los países suramericanos por las recetas que hasta hace poco les imponían los organismos multilaterales de crédito y el anhelo de lograr independencia financiera.

El Banco del Sur es una de las tantas propuestas "de integración" alumbradas por el presidente venezolano, Hugo Chávez, quien desde hace años brega por la conformación de una entidad regional para dejar de depositar las reservas monetarias "en bancos del Norte" y poder disponer de esos recursos en lugar de pedir prestado al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial (BM).

Sea por convicción ideológica o por estrategia regional, la idea caló en Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay, que a la sazón y junto a Venezuela vienen expresando en los foros internacionales la necesidad de reformar la arquitectura financiera mundial y, en especial, el FMI y el BM, a los que culpan por haberles empujado a aplicar políticas de ajuste que llevaron a sus economías al colapso.

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, dijo a Efe que la labor del FMI y el BM "fue un fracaso rotundo y lo único que hicieron fue defender al gran capital especulativo financiero", por lo que "si tuvieran un poco de decencia ellos mismos deberían extinguirse".

Brasil, que ya cuenta con una consolidada banca de desarrollo y que por momentos se mostró reacio a la creación de una entidad regional, finalmente apostó por el Banco del Sur, más como forma de protestar por la falta de reformas en el FMI que por estar convencido de la necesidad de fundar un organismo suramericano.

Hace dos meses, en Washington, el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, afirmó que su país estaba "en una lucha tremenda" para elevar su participación accionarial en el FMI, pero el margen era tan escaso que las posibilidades de tener un peso político mayor en la institución eran "remotas".

El ex ministro socialista francés Dominique Strauss-Kahn, titular del FMI desde noviembre pasado, admitió que el organismo tuvo una "intervención catastrófica" en países como Argentina.

"Estoy decidido a abocarme sin demora a las reformas que el FMI necesita para poner la estabilidad financiera al servicio de los pueblos", dijo Strauss-Kahn, quien este lunes coincidirá en Buenos Aires con varios gobernantes suramericanos en la asunción de Cristina Fernández como presidenta de Argentina.

En este contexto, seis de los siete socios fundadores del Banco del Sur han cancelado en los últimos años sus deudas con el FMI, en gran medida para dejar de ser auditados por el organismo y no depender de los condicionantes que impone la entidad para otorgar recursos.

Brasil pagó anticipadamente en diciembre de 2005 toda su deuda con el FMI, de 15.500 millones de dólares, y un mes después Argentina hizo lo mismo al cancelar toda su deuda con el organismo, de 9.500 millones de dólares.

En diciembre de 2006 fue el turno de Uruguay, que saldó toda su deuda con el FMI, por 1.080 millones de dólares.

Venezuela, que ya había cancelado su deuda con el FMI a poco de asumir Hugo Chávez el poder en 1999, pagó en abril pasado lo que adeudaba al BM.

También en abril pasado Ecuador canceló su deuda con el FMI, que ascendía a 40 millones de dólares.

En tanto, en diciembre de 2005 el FMI condonó la deuda de Bolivia, país que actualmente no tiene acuerdos vigentes con el organismo crediticio.

Así, Paraguay es el único de los seis fundadores del Banco del sur que mantiene un programa vigente con el FMI: ese país firmó en junio de 2006 un acuerdo de contingencia con el organismo por 40,4 millones de dólares.

La cancelación de deudas coincide con una acumulación de reservas monetarias en estos países, que en conjunto rondan los 225.000 millones de dólares y que en gran medida están depositados en bancos de EE.UU. y Europa o en bonos del Tesoro estadounidense.

Pese a estas reservas, estos países emergentes muchas veces experimentan dificultades para conseguir recursos en los mercados financieros internacionales, donde deben convalidar tasas de interés altas.

"Lo que hay que hacer es traer esas reservas a la región y con eso financiar las crisis que se puedan presentar, sin necesidad de recurrir a financiación internacional", propuso Correa.

Los socios del Banco del Sur han acordado que el perfil de la nueva entidad será el de financiar obras públicas de infraestructura y proyectos para mejorar la competitividad de las empresas sudamericanas y no el de dar blindaje financiero de emergencia a los socios en caso de crisis.

Por eso, si retornan a la región los desajustes en las balanzas de pagos, es probable que los países más apremiados tengan que recurrir nuevamente al FMI y el BM.

Mantega dijo recientemente que Brasil continuaría acudiendo al FMI si lo necesitara, aunque indicó que no se descarta "la creación de una nueva institución que pueda suplir el problema de los desequilibrios monetarios y financieros de los países".