Domingo, 9 de Diciembre de 2007

Presentan cargos contra el británico que fingió su muerte

"Se hartó de estar muerto", comenta la esposa del difunto reaparecido.

LOURDES GÓMEZ ·09/12/2007 - 19:40h

John Darwin empieza su nueva vida en la cárcel. Reuters

El difunto que reapareció vivo en el Reino Unido fue ayer formalmente acusado de fraude económico y falsificación de documentos oficiales.

John Darwin, de 57 años, elaboró una macabra maniobra en 2002, que llevó a las autoridades británicas a certificar su muerte al año siguiente.

El entonces funcionario de prisiones hizo creer que se había ahogado cuando remaba en su canoa por el litoral nordeste de Inglaterra. La semana pasada se presentó en una comisaría de Londres alegando amnesia e identificándose como una persona desaparecida. 

En la trama de Darwin intervino su esposa, Anne, pero sus dos hijos se consideran, de momento, víctimas del engaño. En declaraciones a la prensa británica, la viuda ha desvelado que convive en secreto con su marido en el hogar conyugal desde 2003, y que ambos intentaban emprender una vida nueva en Panamá.

Según su relato, Darwin reapareció porque echaba en falta a los hijos. "Se hartó de estar muerto. Pienso que creyó que le saldría bien y que viviríamos felices para siempre", comentó a los medios.

La dificultades económicas empujaron a Darwin a fingir su tragedia marítima. De acuerdo con su mujer, regresó al hogar conyugal antes de que ella cobrara indemnizaciones por un seguro de vida y una garantía sobre el préstamo hipotecario.

En prisión preventiva

La policía aguarda con impaciencia que Anne vuelva de viaja a Inglaterra para interrogarle y cotejar sus declaraciones con el testimonio del hombre que regresó de la muerte. Darwin, mientras tanto, está en prisión preventiva acusado de fraude en una transferencia monetaria y falsedad para obtener un pasaporte.

Los hijos del matrimonio, Anthony y Mark, difundieron hace días un comunicado en el que afirmaban estar soportando una "montaña rusa de emociones" tras descubrir que su padre sigue vivo. "Somos víctimas de un enorme chanchullo", protestaron Mark y Anthony. "Me siento traicionado", ha comentado su abuelo paterno.

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