Domingo, 9 de Diciembre de 2007

'Personal shopper', una profesión en expansión que suma clientes en España

EFE ·09/12/2007 - 20:06h

EFE - Cada vez son más los que acuden a los asesores de imagen o 'personal shopper' para renovar su armario.

A una semana de cenas y celebraciones navideñas, están ya llenas las agendas de los asesores de imagen o 'personal shopper', porque cada vez son más los que acuden a ellos para renovar su armario.

En España una de las pioneras en el 'personal shopper para el pueblo' fue Montse Guals, fundadora hace 12 años de la empresa "Qué me pongo" -que ahora cuenta con sedes en Madrid, Barcelona, Zaragoza y Sevilla- y que recientemente ha publicado junto a su socia, Elisabet Olivé, un libro-guía de asesoramiento personal ("¿Qué me pongo?", Libros Cúpula) para responder a esta demanda creciente.

Guals, diseñadora de moda en Barcelona, importó hace más de una década esta tendencia que "en otros países funcionaba mucho" pero que en España todavía estaba "reducida a un núcleo elitista dedicado sólo a políticos y artistas".

Recuerda, en una conversación con Efe, lo "duro" que fueron los comienzos en "una sociedad que no estaba concienciada de lo importante que es la imagen que proyecta en su ámbito laboral y personal", y cómo su agenda de citas se ha ido llenando hasta convertirse en consejera imprescindible de algunos de sus clientes que acuden a ella "temporada tras temporada".

Sin embargo, aún hoy -que son una realidad incluso constituida en la Asociación Profesional de Asesores de Imagen (APTI) o en la Federación Española de Asesores de imagen- sus inicios como profesión no están claros, aunque los especialistas apuntan a una tendencia estadounidense surgida a principios de los noventa.

En cuanto el mercurio varía, ya sea por frío o calor, o se acercan fechas señaladas, se repite la misma constante y, mientras algunos consumidores vagan a su aire por las tiendas, otros prefieren acudir a estos asesores.

Esta es la opinión de Blanca Gordons, directora de la empresa madrileña "Shopin", quien ha ampliado su servicio de asesoramiento a extranjeros que visitan la capital, imagen corporativa de empresas o incluso como regalos en la celebración de algunos congresos", con tratamientos personalizados que oscilan entre los 170 y los 400 euros de media.

Su función es "explicar la imagen que el cliente proyecta a los demás y cambiarla si es preciso", y su trabajo abarca desde un estudio del armario del cliente, hasta cursillos y trucos en peluquería y maquillaje, pasando por rutas de tiendas.

Gordons cuantifica que su clientela ha aumentado en "un cincuenta por ciento, aproximadamente en los dos últimos años" y, aunque su cartera de clientes es de lo más variada, el perfil de "mujer de más de 35 años" se repite en sus consejos.

El detonante siempre es parecido: "o inseguridades, o porque lo requiere su puesto de trabajo", explica la asesora madrileña, pero también porque "el mundo de la moda se ha hecho muy accesible, se ha democratizado y con ciertas cadenas de ropa todo el mundo puede ir a la última por poco dinero".

Porque tanto Guals como Gordons coinciden en que "para tener buena presencia ya no es necesario acudir a las grandes firmas", y también en que "cada vez hay más hombres que reclaman estos servicios".

Por ello, Montse Guals no descarta dar una continuidad a su manual de asesoramiento para mujeres con otro dedicado exclusivamente para varones.

A la llamada de un negocio en expansión han acudido también escuelas y academias, conscientes de la necesidad de una formación específica para estos profesionales.

Así nació en 2005 el curso de Personal Shopper que propone la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido, una de las pioneras en este campo de educación.