Sábado, 8 de Diciembre de 2007

Mujer y parada: el perfil para dar el salto a autónomo

Existen múltiples ayudas para iniciar un negocio por cuenta propia para las que los colectivos desfavorecidos tienen preferencia


BELÉN CARREÑO ·08/12/2007 - 20:59h

Para muchos potenciales emprendedores, la idea de hacerse autónomo es, de por sí, una empresa. El papeleo y la planificación económica disuaden o, al menos retrasan, la puesta en marcha de un negocio. Por este motivo, las administraciones tienen numerosos programas de apoyo al que desea hacerse autónomo.

El grueso de las ayudas tiene carácter estatal y viene recogido en el programa de fomento del empleo autónomo dirigido a los colectivos más débiles en el mercado laboral. En concreto, el Ministerio de Trabajo, mediante las oficinas del INEM, subvenciona el salto de los parados al autoempleo con ayudas a fondo perdido de hasta 10.000 euros.

Para ello, el requisito inicial es estar inscrito en las oficinas de desempleo. El programa incluye subvenciones a créditos, ayudas para la externalización de la asistencia técnica o programas de formación. Éstas son las ayudas, en líneas generales, que se extienden a mujeres, jóvenes menores de 30 años o minusválidos.

En el caso de las mujeres o de los veinteañeros, la Seguridad Social bonifica con un máximo de 51 euros la cuota de cotización durante dos años. Es decir, que si el beneficiario elige la base mínima cotizará alrededor de 180 euros mensuales sin perjuicio de recibir, en caso de necesitarlo, la prestación completa.

Otra ayuda estatal es la capitalización del paro, por la que Trabajo adelanta en un pago único la prestación por desempleo para iniciar el negocio.

El entramado de ayudas para los autónomos es aún más rico en las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

Por ejemplo, en Galicia, hay subvenciones a fondo perdido de hasta 600.000 euros para sufragar hasta el 40% de los gastos de establecimiento y bienes de equipo para pymes. Si es una empresa de jóvenes, la ayuda puede suponer el 90% del arranque.

En Madrid, la Comunidad tiene una amplía línea de avales financieros para autónomos jóvenes o mujeres. Además, cada año hay líneas de ayudas especiales por sectores y colectivos.

En Catalunya, la Generalitat trabaja en red con los ayuntamientos, que han creado organismos de promoción económica para dar apoyo, Las ayudas pasan por facilidades para crédito o subvenciones de hasta 3.500 euros.
En Andalucía, la Junta desarrolla el programa Más Autónomos que agrupa las líneas de ayuda y asesoría. Como en Galicia, la situación territorial (si es rural) influye y la subvención puede llegar a 9.000 euros. También hay ayudas especiales para la contratación de servicios externos de asesoramiento y gestión de hasta 4.000 euros, además de bonificaciones para las autónomas que necesiten cubrir su puesto durante la baja por maternidad.

EN PRIMERA PERSONA

Desempleada y mujer, Sonia es free-lance de informática 

Sonia es un paradigma de la conciliación familiar como autónoma y la prueba de que con un empujoncito las cosas salen. Es informática y trabaja como free-lance –”ya sabes, la forma moderna de llamar a los autónomos”– diseñando páginas web, una profesión apta para el trabajo desde casa. Por eso, cuando tuvo a su primer hijo, Jaime, y se encontró desempleada. No lo dudó, era el momento para establecerse por cuenta propia.

Esta alcarreña de 33 años reunía todos los requisitos para contar con ayuda oficial: joven, mujer, madre y parada. “En el INEM me ofrecieron capitalizar el paro –adelantar una parte del subsidio por desempleo– para comenzar el negocio y un 20% me sirvió para comprar el material de oficina necesario para empezar”, cuenta Sonia.

“Lo que aún tengo pendiente me lo van devolviendo mensualmente para la cuota de la Seguridad Social”. Con esta fórmula, logró que los primeros pasos de su nuevo negocio no le supusieran ningún desembolso económico.

Llevar el papeleo

“Bueno, pago a una gestoría para que me lleve los papeles de Hacienda y me informe del resto de las ayudas que van saliendo. Es un poco cara, pero compensa”.

Además del INEM, la Junta de Comunidades de Castilla La-Mancha le dio una ayuda a fondo perdido en un programa de emprendedoras (alrededor de 2.000 euros).“Al final, tuve un segundo niño, Pablo. Salgo ganando porque al siguiente año, después de dar a luz, la Seguridad Social me bonificala cuota de autónomo”, reconoce.

Sonia está muy contenta con su nueva situación y no lo esconde. Ha logrado hacer una cartera de cuatro clientes fijos que, a la vez, le permiten estar con sus hijos.

“Cuando me quedé embarazada tuve miedo a perderlos pero como están muy contentos conmigo meesperaron. Si trabajas por tu cuenta es muy importante fidelizar al cliente”.

Por eso, la ayuda económica no es suficiente si no viene respaldada por un duro trabajo. “Mínimo, le echo ocho horas al día, y si me tengo que quedar una noche en vela por un cliente, me quedo”, asegura. Por lo pronto, está muy contenta de compaginar a sus niños, con el trabajo, “aunque se echan de menos los cafetitos con los compañeros...”