Jueves, 27 de Septiembre de 2007

Jiménez Lozano lamenta que Cervantes siga estereotipado y desconocido

Agencia EFE ·27/09/2007 - 14:34h

Agencia EFE - Foto de archivo del escritor José Jiménez Lozano , Premio Cervantes 2002.EFE

Miguel de Cervantes, "primera figura" de las letras españolas y "consagrada" como el Príncipe de los Ingenios, continúa siendo "un extraño" y sus menciones "han tenido el tono de acercamiento a textos gloriosamente fosilizados", reflexionó hoy en Valladolid el escritor José Jiménez Lozano.

Y todo ello a pesar de ser "uno de los constructores del pensar y sentir europeos" y de representar "la gran aportación española a ese acervo común que está en la sustancia misma de lo que es Europa", añadió el narrador abulense en la Universidad Miguel de Cervantes, donde dictó la primera lección magistral del nuevo curso académico.

Durante su intervención, el conferenciante rechazó el título de Príncipe de los Ingenios que "por desgracia nuestra tradición cultural más somera y generalizada" ha asignado a un escritor que abordó siempre los asuntos de la condición humana "con tanta misericordia e ironía".

Ni por las historias que cuenta, ni por el imaginario y el 'ethos' de sus personajes, ni por su gramática y estilo merece ese título Miguel de Cervantes, sostuvo Jiménez Lozano, quien reivindicó su memoria "muy especialmente en un momento en el que se ha hecho pública la proposición de tachar de las enseñanzas primaria y media el estudio de su figura y de su obra".

Se refirió al autor de El Quijote como "un contador de historias" y "un humanista más" de su época, en cuya obra subyace "toda una concepción del hombre y del mundo", ya que de lo contrario "no habría escritura y asistiríamos simplemente a un puro ejercicio retórico y banal".

Al situar en el hombre el eje de la creación cervantina, Jiménez Lozano refutó los estereotipos que han encasillado al manco genial como un escritor "erasmista o hasta ilustrado, hipócrita o atemorizado", y que ocultó sus "verdaderos sentimientos religiosos heterodoxos o hasta descreídos, o dejando que sólo se viera de ellos la punta o ironizando".

Culpó de esa percepción a la "crítica moderna", expresó su convencimiento de que no fue "un hombre de Iglesia, ni un escritor espiritual", y descartó cualquier influencia del filósofo renacentista Erasmo de Rotterdam en el material que utilizó Cervantes para amasar sus libros, como así han asegurado prestigiosos historiadores.

"La idea de que fuera un 'seguidor' erasmista, versionando a Erasmo simplemente y que ni la Inquisición percibe como tal, creo que es inviable y resulta realmente rebajadora de la indudable estatura y grosor mental y literario del señor Miguel de Cervantes", aseguró Jiménez Lozano, quien en 2003 recogió el principal premio de las letras hispanas, que lleva el nombre del autor de El Quijote.

Jiménez Lozano, que en 2005 dedicó al novelista alcalaíno el libro titulado "Las gallinas del licenciado" (Seix Barral), le situó como ejemplo de escritura literaria, aquella "cuya naturaleza es la de levantar vida con palabras" y que contrapuso a la de "alinear acciones y pensares lógicos y eficazmente construidos como es la especulación".

Entre los ingredientes de esa receta literaria observó el poder de imaginar lo desconocido a través de lo conocido, de averiguar la implicación de las cosas, de juzgar el todo por una parte y "la cualidad de sentir la vida en general, tan intensamente, que va bien encaminada para conocer cualquier rincón especial de ella".

"Y así es como 'funciona' un escritor realmente. Ésa fue toda la documentación que manejó Cervantes y su método para escribir y dar en el corazón del asunto. No hay materiales de arrastre", concluyó Jiménez Lozano.