Sábado, 8 de Diciembre de 2007

La biotecnología española despega

La generación de empresas del sector surgida en 2000 empieza a cosechar frutos

ANTONIO M. VÉLEZ ·08/12/2007 - 17:40h

Aun en pañales, la biotecnología española despega. Quizá el mayor
hito de 2007 ha sido la aprobación por la Agencia Europea del Medicamento, por fin, del fármaco antitumoral Yondelis, el primer producto de Pharmamar, creada hace 20 años.

Pero ha habido más logros, protagonizados por compañías que, a diferencia de los clásicos del sector (Natraceutical, Puleva Biotech y la citada Pharmamar) no dependen de grupos ajenos al negocio, sino que se crearon de cero y en un momento crítico: alrededor de 2000, cuando estalló la burbuja puntocom.

El peor entorno posible para una actividad que, pese a su amplitud (opera en sanidad, alimentación, química, agricultura...), comparte el uso de una tecnología puntera y un elevado riesgo, con fuertes inversiones en I+D a muy largo plazo.

Algunos hitos

Entre los hitos de este año, está la entrada del capital internacional en la madrileña Cellerix; el éxito en la captación de fondos por parte de la catalana Oryzon Genomics (ha conseguido 11 millones de euros) o la compra de la más veterana Exxentia (se fundó en 1995) por parte de Puleva Biotech.

Como resume Jorge Barrero, secretario general de la patronal Asebio, son los primeros resultados, pero "ahora toca la consolidación". La facturación de la biotecnología española crece un 20% anual, pero sus ventas no son ni la vigésima parte de las de la estadounidense Amgen, líder mundial. También es verdad que Amgen se creó en 1983 y que casi ninguna firma nacional tiene aún productos en el mercado, por los largos periodos de maduración de este negocio.

"Solamente podemos crecer, porque somos muy pequeños", dice, vía telefónica, el consejero delegado de Cellerix, Eduardo Bravo. Acaba de aterrizar de Nueva York, donde esta semana se ha reunido por primera vez con la cúpula de Ascan. Esta empresa canadiense venderá en Estados Unidos, cuando esté disponible (en unos tres años) el primer fármaco de Cellerix, un medicamento de terapia celular aún en desarrollo.

Para el secretario general de Asebio, "en cinco años se ha recorrido el camino que a otros países les llevó 20". Se ha logrado, por ejemplo, que los investigadores se conviertan en empresarios, algo inaudito no hace mucho, como apunta Juan Carlos de Gregorio, fundador y consejero delegado de Exxentia. "La actual es la primera generación de españoles que percibe que la investigación de hoy es la facturación del futuro", añade el fundador de la firma madrileña, que subraya el papel crucial de las subvenciones públicas de todas las administraciones.

Pese a los buenos datos, España aporta el 4% de la producción mundial en biotecnología, pero está a años luz de esa cifra en patentes, capital y empleados. Como apunta el portavoz de Asebio, que pronostica movimientos de concentración en el sector, "tenemos el talento, que es lo que interesa".