Sábado, 8 de Diciembre de 2007

Gravedad 0, ¿sexo 10?

Tener relaciones sexuales sin gravedad puede tener más inconvenientes que ventajas

DANIEL MEDIAVILLA ·08/12/2007 - 17:05h

La ausencia de gravedad hace complicados movimientos muy simples en la Tierra. AFP

Una nave espacial tiene mucho más glamour que un Simca 1000, pero para hacer el amor dentro haría falta, por lo menos, la misma fuerza de voluntad. Quizá por eso –así lo afirman las agencias espaciales rusa y estadounidense– ningún astronauta ha tenido aún sexo en el espacio.

Pese a lo excitante que a alguno le pudiera parecer la imagen de cuerpos ingrávidos flotando entrelazados en posturas inverosímiles, los expertos indican que la realidad no le haría justicia a la fantasía. “Es un entorno bastante complicado, porque para cada acción hay una reacción igual y opuesta”, explicó el médico de la NASA James Logan en una conferencia en Las Vegas (EEUU) el año pasado. Según él, el sexo en el espacio debería estar coreografiado para superar este contratiempo; que no sería el único.

Para empezar, el amor espacial sería más húmedo y más caliente que el terrestre. En gravedad cero no se produce la convección natural que reduce el calor corporal y los científicos han observado que en microgravedad las personas suelen sudar más. A la incomodidad física de esta característica habría que añadir un contratiempo estético. Es probable que las gotas de sudor acumuladas acabasen flotando en torno a los amantes.

Otra complicación de la cópula en el espacio tiene que ver con la dificultad para permanecer unido a la otra persona. Para superar este inconveniente, la escritora estadounidense de ciencia ficción Vanna Bonta diseñó un traje para hacer el amor en el espacio bautizado como 2suit. Esta indumentaria cuenta con tiras de velcro y cremalleras colocadas estrategicamente para que los astroamantes puedan permanecer juntos sin esfuerzo.

Por último, en el encuentro espacial podría experimentarse la ambivalencia de la gravedad cero en las relaciones sexuales. Por un lado, las carnes flácidas se redistribuirían de un modo mucho más elegante que en la Tierra; por otro, los hombres sufrirían una reducción del tamaño de su pene debido a la menor presión sanguínea que conlleva la microgravedad.

Hasta ahora, el record de permanencia ininterrumpida en el espacio lo ostenta el médico ruso Valeri Poliakov, que entre 1994 y 1995 sumó 437 días de estancia en la estación orbital Mir. Este tiempo de permanencia será ampliamente superado si algún día se envía una misión a Marte. Para preparar este tipo de viajes, la agencia espacial rusa quiere llevar a cabo el proyecto Marte 500, que simulará un vuelo tripulado al planeta rojo. Según afirmó esta semana el subdirector del Insituto de Problemas Médico Biológicos de la Academia de Ciencias rusa, Valeri Bogomólov, el mes pasado, seis voluntarios, entre ellos una mujer, concluyeron un periodo de aislamiento de dos semanas en un experimento preparatorio de este viaje simulado, que durará 520 días. “Ninguno de estos voluntarios se quejó de la abstinencia sexual”, dijo el científico.

Motivaciones alternativas
La intensa motivación del viaje espacial haría, según las agencias, que la ausencia de sexo no fuese un problema. Sin embargo, ya se ha producido algún rifirrafe entre astronautas por culpa de la concupiscencia incontrolada. En 2000, durante un experimento de aislamiento similar a Marte 500, un cosmonauta ruso agarró a la astronauta canadiense Judith Lapierre del brazo, la llevó fuera del rango de observación de las cámaras y la besó con vehemencia (y contra la voluntad de la mujer). El incidente muestra que, pese a la profesionalidad de los astronautas, el impulso sexual podría dar lugar a conflictos en viajes de varios años como el que sería necesario para llegar a Marte.

Lyubov Serova, investigadora del Instituto de Problemas Biomécánicos ruso, un centro dedicado al estudio de la medicina y la biología en el espacio, cree que, si el sexo se produce entre personas que se quieren, todo saldrá de forma natural: “Si una persona se siente atraída por otra, nada les impedirá tener unas relaciones sexuales agradables y armónicas, sin importar dónde se encuentren”.

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