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Lunes, 5 de Octubre de 2009

Cameron retira la amenaza de un referéndum sobre Lisboa

El líder tory promete a los euroescépticos que arrancará competencias a la UE

IÑIGO SÁENZ DE UGARTE ·05/10/2009 - 21:13h

Cameron, en la visita ayer a un centro de entrenamiento profesional en Manchester, donde se celebra el congreso de los conservadores.

David Cameron conjuró ayer con rapidez el primer amago de división interna en el Partido Conservador a causa del Tratado de Lisboa. Sin necesidad de pronunciar una palabra sobre el tema en el inicio del congreso anual del partido en Manchester, dejó entrever que no habrá referéndum en el Reino Unido si el tratado ya está en vigor cuando los 'tories' lleguen al poder. Los euroescépticos, que es como decir la mayoría del partido, no quedaron alarmados. Recibieron con agrado la noticia porque aparentemente les garantizaron que Camero negociará duro con la UE con la intención de recuperar competencias en materia de empleo y derechos sociales.  

Por un momento parecía que los conservadores iban a reeditar sus viejas guerras civiles por la cuestión europea. El alcalde de Londres, Boris Johnson, prendió la mecha en una entrevista en la que exigió un referéndum “tan pronto como sea posible”. La posibilidad de que el laborista Tony Blair sea el presidente de Europa le parecía a Johnson especialmente insoportable.

En su época de periodista, el alcalde fue corresponsal del Daily Telegraph en Bruselas y sus diatribas contra la burocracia europea, no siempre basadas en hechos reales, eran celebradas por los militantes conservadores. Sin embargo, cuando Johnson pronunció su discurso ante el congreso no hizo ninguna mención al referéndum. Se limitó a sus habituales chistes (“¡Manchester! ¡La única gran ciudad británica a la que nunca he insultado!”) y a defender a los banqueros de los proyectos de aumentar la regularización de los mercados financieros.

Recuperar competencias

Entre bastidores, el equipo de Cameron hizo ver a todos que a menos de un año de la posible victoria en las elecciones era estúpido embarcarse en una pelea que sería aprovechada por los laboristas.

El europarlamentario Daniel Hannan, que se ha distinguido en los últimos meses por sus declaraciones críticas con la UE, estaba satisfecho con las explicaciones recibidas: “Si llegamos a tiempo, fantástico. Pero si llegamos tarde para detenerlo [el Tratado de Lisboa], habrá una amplia renegociación de nuestra posición [en Europa]. Celebrar el referéndum en este caso sería una tontería”.

Los consevadores pretenden renegociar los puntos del Tratado

Un Gobierno 'tory' no lo tendría fácil para recuperar competencias o reservarse la opción de no aplicar ciertos principios que puedan alcanzar el resto de países de la UE. Ahí es donde entra la carta de un referéndum que Cameron no descarta para más adelante.

Su intención no sería boicotear el Tratado de Lisboa o sus instituciones, sino montar una gran campaña en el Reino Unido con la que dejar patentes los deseos de los ciudadanos británicos.

Las elecciones no están ganadas

El sector 'prehistórico' del Partido Conservador no pondrá obstáculos al camino por el que Cameron quiere transitar hasta el poder. Lo que siempre habrá son declaraciones como las del europarlamentario Roger Helmer, que ayer dijo que no hay que castigar a aquellos que quieren comprarse un todoterreno o volar a Tailandia por el mito del calentamiento climático.

Cameron pronunciará el jueves su discurso ante el congreso. Ayer subió al estrado, aunque no estaba previsto, para que los informativos de televisión ofrecieran sus palabras y con ellas el mensaje que a él le interesa resaltar. Presentó a los 'tories' como el partido del medio ambiente, la sanidad pública y el empleo, los elementos que hasta ahora el electorado relacionaba con los laboristas.

Cameron duda aún de que su partido sea capaz de ganar a los laboristas en la recta final antes de las elecciones

Por encima de todo, quiso dejar claro que las elecciones no están ganadas. Los laboristas han recuperado unos pocos puntos en los sondeos, como suele ser habitual después de la celebración del congreso anual. Los conservadores necesitan que su conferencia sea un éxito para recuperar las distancias.