Viernes, 7 de Diciembre de 2007

Un británico finge su muerte y reaparece seis años después

John Darwin, un británico que fingió su propia muerte ante sus hijos, se resiste a desvelar su secreto.

LOURDES GÓMEZ ·07/12/2007 - 21:18h

La policía inglesa obtuvo ayer el permiso judicial para extender el plazo de detención para ser interrogado de John Darwin, el hombre que aparentemente fingió su propia muerte ante sus hijos.

"Nos ha dado una especie de explicación", señaló el detective Andy Greenwood. Pero John Darwin se resiste a desvelar su secreto. Se aferra a una presunta amnesia para no contar el misterio de su muerte fingida.

En marzo de 2002 desapareció de casa, en Seaton Carew, en la costa noreste de Inglaterra. Tan sólo dejó un reguero de pistas marítimas.

Primero apareció un remo y, meses después, la canoa en la que solía navegar por aguas del Mar del Norte.

La embarcación estaba destrozada y se creyó que el funcionario de prisiones, padre de dos hijos, había sufrido una tragedia.

La familia lo dio por muerto. Y su mujer, Anne, obtuvo el certificado de defunción un año después. Lo necesitaba para reclamar la indemnización del seguro de vida.

Darwin reapareció el sábado pasado. Se presentó en una comisaría de Londres, sugiriendo que era una de las muchas personas en paradero desconocido. Alegó amnesia aunque recordó sus datos de identidad.

En su mente, dijo a sus 57 años, sólo quedan recuerdos anteriores a 2000. Mark y Anthony por poco se mueren de la alegría de recuperar a un padre que creían muerto.

La euforia inicial pronto se vio nublada por las sospechas. Anne Darwin no tenía prisas por reencontrarse con su marido y siguió anclada en su nuevo domicilio en Panamá.

Hasta que una fotografía de la pareja, tomada en el mismo apartamento, y reproducida por la prensa británica, le forzó a dar la cara.

"Mis hijos nunca me perdonarán. Ellos pensaban que John estaba muerto. Ahora me odiarán", dijo la mujer. "Somos víctimas de un enorme  chanchullo", protestaron Mark y Anthony.

Faltan muchas piezas por encajar en el puzzle y el matrimonio se resiste a proporcionar pistas. Mientras, afloran informaciones de terceras personas que testimonian haber visto a la pareja en distintos puntos del planeta.