Viernes, 7 de Diciembre de 2007

«Me sabría muy mal que compraran Gas Natural»

Joan Estrada, de 75 años, es accionista de la compañía desde que nació

ANTONIO M. VÉLEZ ·07/12/2007 - 20:33h

“Me sabría muy mal morirme sin ser accionista de Gas Natural”, dice Joan Estrada, de 75 años y socio de la gasista desde que nació. “Mi abuelo acudió a la emisión del primer millón de acciones y se las dejó a mi padre, que luego me las dio a mí”, explica, en conversación telefónica desde la sede la compañía en Barcelona. “Un edificio fantástico, con una vista magnífica”, glosa.

Estrada tiene un paquete “significativo” de acciones de la empresa que ha acumulado “poquito a poco”. “He acudido a cada ampliación de capital que se ha hecho”, explica.

Sólo vendería sus acciones si el cambio de manos pareciera inevitable, como hizo con Endesa, en la que también participaba. “Era accionista de Fecsa, pero nos la quitaron”, dice, en alusión a la fusión entre esta empresa catalana, Sevillana de Electricidad y la antigua Endesa.

Se queja de que esta operación “se hizo en un momento muy malo, a finales de año; si hubiera sido en enero, no habría pagado el impuesto de patrimonio”, un tributo “muy injusto que se está quitando en otros países de Europa”. Lo atribuye a que “la Generalitat tiene cada vez más empleados y no tiene suficiente dinero”.

La lista de los gestores 

Recita de corrido los nombres de los gestores que ha tenido la gasista a lo largo de los años: Ricardo Margarit, Pere Durán Farrell, el actual, Salvador Gabarró... pero se ahorra críticas. “De los muertos no se puede hablar mal”, dice, aunque no puede evitar citar a su favorito, Durán Farrell, “uno de los mejores españoles que he conocido y un gran catalán”, que presidió la empresa hasta 1997.

“La suya fue una época esplendorosa, en la que hubo que luchar muchísimo y renunciamos a muchas cosas muy queridas, como el nombre de Catalana de Gas, que causaba mucho recelo en Madrid”.

Asegura que ha acudido a “todas” las juntas de Gas Natural y ha tomado la palabra en “casi todas”. En alguna ha protestado porque Repsol (accionista de referencia de la empresa, junto a La Caixa) “no es de fiar”, porque “ha pasado momentos molestos en Latinoamérica y vendería si hay una buena oferta”.

Estrada se confiesa muy preocupado por las intenciones de la francobelga Suez, otro socio de Gas Natural. “Parece que se va a vender a los franceses”, algo que, añade, “para mí es un problema, como pequeño accionista que no quiere que desaparezca la compañía”.

Este pensionista, que, “por suerte o por desgracia”, es soltero, tiene claro que seguirá la tradición familiar, con sus sobrinos como beneficiarios, si la empresa no cambia de dueño. “Si sigue siendo Gas Natural y su sede está enBarcelona, serán para ellos, concluye”.

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