Viernes, 7 de Diciembre de 2007

La Cámara baja de EE.UU. aprueba una ley energética que afronta la amenaza del veto de Bush

EFE ·07/12/2007 - 01:31h

EFE - La iniciativa pide que las compañías de energía utilicen combustibles renovables para generar el 15 por ciento del flujo eléctrico.

Washington, 6 dic (EFE). La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó hoy una ley energética que impone, por primera vez en tres décadas, nuevas normas de rendimiento en los combustibles automovilísticos, pero afronta la amenaza del veto presidencial.

Con 235 votos a favor y 181 en contra, los legisladores aprobaron un proyecto de ley que distribuiría los 13.500 millones de dólares en incentivos fiscales que gozan las cinco multinacionales petroleras a programas de desarrollo de energía renovable, como el etanol, y de conservación energética.

La piedra angular de la medida, sin embargo, es el incremento del 40 por ciento en la eficiencia de combustible para coches, de tal manera que los automóviles rindan un promedio de 35 millas (56 kilómetros) por cada galón (3,78 litros) para el año 2020.

Se trata del primer aumento en las normas desde 1975, cuando el Congreso comenzó a exigir las normas de eficiencia de combustible para los automóviles.

Además, la iniciativa pide que las compañías de energía utilicen combustibles renovables para generar el 15 por ciento del flujo eléctrico.

Los demócratas argumentan que el proyecto legislativo marca "un nuevo rumbo" en la política energética del país, para fomentar la independencia del petróleo extranjero.

Los republicanos se quejan de que se trata de una intromisión del Gobierno que solo provocará un aumento en los precios en el sector energético y no fomentará un incremento en la producción nacional de petróleo o gas natural.

La iniciativa, que goza del apoyo de grupos ecológicos y varios sindicatos, afronta una lucha cuesta arriba en el Senado, que deberá votarla pronto, y la amenaza de un veto presidencial.

La Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de la Casa Blanca dijo en una declaración escrita que el proyecto "contiene varias cláusulas altamente objetables que impondrían mayores gastos para los contribuyentes estadounidenses, los consumidores y los negocios".

Si los legisladores no modifican la iniciativa, los asesores de la Casa Blanca recomendarán al presidente George W. Bush vetarla.