Jueves, 6 de Diciembre de 2007

"Elegí el hospital para dar a luz a mi medida"

OLIVIA CARBALLAR ·06/12/2007 - 20:56h

Nuno se llama así porque tanto su madre, que es madrileña, como su padre, que es italiano, pueden pronunciarlo perfectamente. Tiene casi dos meses y no para de moverse. Y está tan gordo -puso un kilo en tres semanas- que parece un "ceporro". El hospital de referencia de su madre, Almudena Mateo-Sagasta, no era el de Huércal-Overa, pese a que ahora vive en Níjar. Pero hace un mes cogió la canastita y se desplazó hasta allí con los nervios de una primeriza. Una amiga le había dicho que "los partos en ese hospital se hacían de la forma más natural". Y así nació Nuno, el pasado 19 de octubre, después de probar todas las posturas posibles.

Almudena, de 32 años, forma parte del 10% de mujeres procedentes de otras provincias que van a dar a luz al hospital almeriense La Inmaculada simplemente porque quieren, según los datos aportados por el jefe de servicio de Obstetricia, Longinos Aceituno.

Información 100%

"Quise tenerlo sin anestesia, y a medida que pasaba el tiempo decidí que quería la epidural, pero entonces ya no merecía la pena porque había dilatado nueve centímetros", cuenta Almudena, que remarca que siempre estuvo informada de las posibilidades que tenía para alumbrar. "Bajaron la luz, convirtieron el ambiente de la habitación en algo muy íntimo, muy agradable y llevaron la silla de parto a mi sala de dilatación", recuerda.

Allí, Almudena probó todas las posturas: tumbada, de pie -"no pude así porque no me aguantaban las piernas", aclara-, de rodillas con la ducha de agua por la espalda... Y no había manera. Nuno tenía un poco la cabeza girada. "Me dijeron que la mejor forma era con una episiotomía, pero que yo decidía". Y decidió que sí. Según la OMS, la tasa de episiotomías no debe superar el 30% de los casos. En La Inmaculada, el porcentaje en 2006 fue del 28% y este año del 15%.

Papel activo del padre

Umberto, el padre de Nuno, estuvo siempre acompañando a la madre. "No quería ni que me tocara, porque estaba nerviosa, pero sí que estuviera", explica con risas Almudena. Él, callado, y tras la silla de parto, la aguantó. No esperan tener otro hijo pronto, pero cuando llegue, solicitarán de nuevo esta asistencia basada en que sea la mujer quien decida. Eso sí, Almudena, la próxima vez, pedirá la epidural desde el principio.