Jueves, 6 de Diciembre de 2007

Okupas con estrategia mediática

Dos escaladores bajan de un puente de Sevilla tras cuatro días a 120 metros de altura como protesta

R. BOCANEGRA / O. CARBALLAR ·06/12/2007 - 20:20h

Y los okupas se bajaron del puente del V Centenario antes de quedarse sin víveres. Tras cuatro días a 120 metros de altura y con avituallamiento para otros cuatro más, los dos escaladores profesionales abandonaron ayer la protesta por el desalojo del inmueble conocido como Casas Viejas, en pleno centro de Sevilla, que llevaba 20 años vacío. “Hemos bajado hoy porque lo pactamos con la policía para quedar libres sin cargos y porque la protesta, con el puente festivo, iba a dejar de tener impacto mediático”, explica a Público uno de los escaladores, que prefiere no identificarse.  

Fue lo que buscaron desde el primer momento los okupas: el impacto mediático. “Es la única manera de que se vean nuestras protestas”, afirman. Y lo prueba, por ejemplo, el vídeo que repartieron a los periodistas en cuanto la Policía comenzó a ejecutar la orden de desalojo: “Bueno, si estáis viendo este vídeo es porque ha comenzado el desalojo”, comienza la grabación con cinco personas en sombra.

 

Pero sus artes, sin pretenderlo, les estallaron en sus propias manos. El mensaje que promueven, que se puede resumir en desobediencia civil y lucha no violenta contra la especulación, por el derecho a la vivienda, por el uso de los espacios públicos y por construir iniciativas sociales y culturales autogestionadas y participativas, no logró calar.

Lo que trascendió fueron las mentiras “estratégicas” y las acusaciones cruzadas entre los okupas y la policía. Sólo seis días después del desalojo, ya más sosegados, defendieron sus ideales en una rueda de prensa en la que agradecieron también el apoyo vecinal.

Lo que quedó en el camino

En el camino quedaron los engaños sobre las condiciones en que se encontraban Ibán y Agus, los okupas encerrados por voluntad propia en una galería a cuatro metros bajo tierra, construida por ellos mismos para resistir el desalojo. “Teníamos más información que los periodistas, pero formaba parte de nuestra estrategia”, afirmó a este periódico José García, portavoz okupa.

Y esa información llegó 36 horas después. Nunca corrieron peligro pese a las advertencias de los okupas. Tenían móviles, respiraban en condiciones y podían desencadenarse ellos mismos, como hacían cuando la policía no les veía, según su propio testimonio. También habían escondido una cámara, cuya grabación guardan celosamente para llevarla al juzgado como prueba para “demostrar” las “torturas” a las que, insisten, fueron sometidos por la policía. Sus afirmaciones fueron desmentidas tajantemente por los propios agentes y por los bomberos, que estuvieron las 36 horas al pie del cañón para sacar a Agus e Ibán sin que sufrieran daños. “Hicimos el tonto”, dijo uno los bomberos hace dos días a la prensa sevillana. “Nos provocaban porque esperaban que hubiera agresiones y poder grabarlas, pero se equivocaron: nuestro trabajo es salvar vidas”, añadió.

La policía respondió con munición de grueso calibre: presentarán una denuncia por acusarles en falso de torturas e investigan supuestos lazos con ETA. Estos fueron negados con contundencia por los okupas, que presentarán a su vez una denuncia por calumnias. “Presentaremos otra por el derribo y una tercera por las presuntas torturas”, añade el portavoz.

“Ha habido errores de comunicación y os pedimos perdón”, dijo otro portavoz a Público tras reprochar que no le había gustado la información de este periódico. Ayer, el colectivo celebraba el éxito de su protesta en otro solar okupado. “Ahí arriba se pierde la noción del tiempo, subimos para que se escuchara la voz de los compañeros”, apostilló uno de los escaladores.