Jueves, 6 de Diciembre de 2007

La Comisión Europea cree que la cumbre de Lisboa será el fin de la relación colonial con África

EFE ·06/12/2007 - 20:13h

EFE - El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, en Bruselas, Bélgica, hoy.

La Comisión Europea (CE) auguró hoy que la cumbre Unión Europea-África de este fin de semana en Lisboa marcará el fin de la relación heredada de los tiempos coloniales y el inicio de una nueva alianza en pie de igualdad entre los dos continentes.

"Es hora de dejar atrás el paternalismo", proclamó el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, en rueda de prensa.

El texto de conclusiones pactado por los diplomáticos africanos y europeos da por acabada la "relación tradicional" y anuncia una "alianza real basada en la igualdad y los objetivos comunes".

Para el comisario europeo de Desarrollo, Louis Michel, este texto entierra definitivamente la Conferencia de Berlín de 1885, en la que las potencias europeas se repartieron el continente.

El nuevo enfoque se plasmará en Lisboa en un plan de acción a tres años vista con medidas de distinta concreción en ocho áreas: paz y seguridad; buen gobierno; comercio e integración regional; desarrollo; energía; cambio climático; inmigración; y ciencia, sociedad de la información y espacio.

Barroso ilustró la conveniencia de diversificar la relación con datos que indican que África sólo aprovecha el 7% de su potencial hidroeléctrico y que un aumento del 1% en sus exportaciones equivaldría a cinco veces el total de ayuda que recibe.

Michel sostuvo por su parte que, pese a los estereotipos, la realidad africana está cambiado a mejor en los últimos años, con doce Estados con "alternancias democráticas", nuevas estructuras políticas de integración regional y más dinamismo económico.

Precisamente, la oficina europea de estadísticas Eurostat informó hoy de que las exportaciones desde África a la UE han crecido desde los 85.000 millones euros de 2000, a los 126.000 en 2006, mientras las de la Unión al continente lo hacían de 66.000 a 92.000 millones. Ahora bien, en torno al 65% de las exportaciones africanas son materias primas -gas, petróleo, diamantes-, mientras que de Europa salen sobre todo teléfonos móviles, medicinas y automóviles.

En cuanto a la irrupción en la escena africana de China -que se ha convertido en el tercer socio comercial del continente, por detrás de EEUU y Francia-, Michel consideró que su presencia es legítima y puede ser beneficiosa.

No obstante, admitió que el retraso en la celebración de la nueva cumbre -inicialmente prevista para 2003, se suspendió por la polémica por la presencia del dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, que amenaza con repetirse en Lisboa- ha hecho "recular" a Europa y dejado espacio al gigante asiático, así como a India, Japón o Rusia.

La voluntad la UE de pasar de donante a socio de África contrasta con las dificultades que arrastra la negociación de los convenios de libre comercio que deben sustituir las preferencias unilaterales que Europa ha brindado hasta ahora a las regiones africanas y que han sido rechazadas por la Organización Mundial de Comercio.

La fecha limite para cambiar los regímenes comerciales expira el próximo 31 de diciembre, pero, ante las reticencias de los gobiernos africanos, la Comisión Europea ha debido aplazar a 2008 las conversaciones sobre servicios e inversiones y se contenta con firmar ahora acuerdos "interinos" sobre intercambio de bienes.

De momento, sólo lo ha conseguido con trece países: Botsuana, Lesoto, Suazilandia, Mozambique y Zimbabue, de la Comunidad de África del Sur; Kenia, Uganda, Tanzania, Ruanda, Burundi, Zimbabue, Islas Mauricio y Seychelles, del África Oriental.

En cambio, el presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, aseguró el lunes que no firmará el acuerdo ofrecido a África Occidental, al considerarlo contrario a "los intereses de Senegal y de África".

Michel atribuyó hoy las dificultades a los tiras y aflojas propios de la negociación e insistió en que los convenios comerciales serán globalmente más beneficiosos para las economías africanas que el modelo actual de ayuda al desarrollo unilateral.