Jueves, 6 de Diciembre de 2007

Los expertos acumulan pruebas para demostrar la implicación de los presuntos etarras detenidos

EFE ·06/12/2007 - 19:00h

EFE - El fiscal de la República de París, Jean Claude Marin (i), durante una reunión con jueces y fiscales franceses expertos en la lucha antiterrorista.

Los expertos antiterroristas franceses acumularon hoy pruebas de todo tipo para demostrar la implicación de los dos presuntos etarras detenidos ayer en el asesinato de dos guardias civiles españoles el 1 de diciembre en Capbreton (sur).

El Ministerio francés del Interior hizo público hoy un comunicado en el que señala que diferentes indicios permiten deducir que los dos detenidos en Châteauneuf-de-Randon "han participado en el homicidio" de los agentes Raúl Centeno y Fernando Trapero.

La propia titular de ese departamento, Michelle Alliot-Marie, hizo la misma declaración a la prensa tras el Consejo de Ministros y horas más tarde le hizo eco desde Madrid su colega español, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien aludió a la existencia de "pruebas de tipo biológico" que confirman "al cien por cien" la presencia de los dos arrestados entre los tres etarras presentes en Capbreton.

Más prudentes se mostraron los investigadores y representantes judiciales franceses, acostumbrados a tratar con cautela este tipo de casos y que hoy se dedicaron a acumular pruebas para demostrar la responsabilidad de los detenidos en el atentado.

El modo de pensar de estos expertos lo resumió ante la prensa el fiscal jefe de París, Jean-Claude Marin, quien hizo un relato de los hechos tal como se han hilvanado hasta ahora gracias a las pruebas balísticas, genéticas y las autopsias, cuyo estudio prosigue.

Mientras las autoridades españolas dicen que los detenidos son Asier Bengoa y Saoia Sánchez, los investigadores franceses ratifican el nombre de él, pero optan todavía por dar a la mujer el de Amaya Alonso, aunque reconocen que en su poder se hallaron numerosos documentos falsos.

La hipótesis con la que trabajan los investigadores franceses consiste en que fue ella la que disparó contra los agentes, aunque es preciso examinar con detalle las autopsias y la trayectoria de las balas.

Sin embargo, las pistolas que llevaban encima en el momento de su detención no fueron la empleada en el tiroteo, según las pruebas balísticas, lo que sugiere que se pudieron deshacer de ella o se la quedó el tercer integrante del grupo, aún buscado.

Diferentes testigos han identificado a ambos físicamente e incluso algunas pruebas genéticas encontradas en el lugar del atentado apoyan la idea de que están implicados, como la aportada por un cepillo de dientes.

La impresión de los investigadores es que los tres etarras se percataron en la cafetería de Capbreton de que los dos jóvenes españoles que llegaron después eran guardias civiles, gracias a la conversación.

En el exterior, incluso registraron el coche de Trapero y Centeno y se llevaron uno de sus carnés profesionales para confirmar que eran agentes de la Benemérita antes de proceder a su asesinato.

Este hecho llevó hoy al fiscal Marin a asegurar que se trató de una acción "premeditada" y no "fortuita".

En un coche que emplearon durante su fuga los expertos han encontrado un centenar y medio de casquillos, lo que indica que pudieron haber hecho prácticas de tiro en algún lugar aislado y luego haber recogido ese material.

Los casquillos son del mismo calibre que el empleado en el asesinato de los guardias civiles.

El interrogatorio empezó hoy y los investigadores franceses sólo han conseguido que los dos detenidos hayan admitido su pertenencia a ETA, sin que hayan respondido a otras preguntas.

Los expertos admiten que hay un "agujero" temporal de 48 horas desde mediodía del 1 de diciembre, unas horas después del crimen, hasta que los dos detenidos ayer intentaron robar un coche a punta de pistola en la zona de Périgueux.

Ese período es importante para saber qué pasos pudo seguir el tercer integrante del comando, un hombre, cuya búsqueda sigue, aunque el fiscal Marin reconoció que con el paso del tiempo será más difícil encontrarlo, a pesar del dispositivo que se mantiene.

La fase de custodia policial se prolongará hasta el domingo, momento en el que pasarán a disposición de la Justicia.

En ese plazo los expertos intentarán juntar todas las pruebas posibles para una imputación concreta, aunque el fiscal Marin admitió hoy que "aún es pronto" para que sea por asesinato.