Jueves, 6 de Diciembre de 2007

Un instituto dirigido por un argentino, puntero en simulación computacional

EFE ·06/12/2007 - 18:37h

EFE - Fotografía del profesor Carlos Brebbia, director del Wessex Institute, de Ashust Lodge, cerca de la ciudad portuaria de Southampton.

Un pequeño instituto situado en un parque natural en el sur de Inglaterra y que dirige un ingeniero argentino está en la punta de lanza de la simulación de problemas científicos y de ingeniería utilizando el poder de los ordenadores.

El Wessex Institute, de Ashust Lodge, cerca de la ciudad portuaria de Southampton, es fruto de la visión de Carlos Brebbia, un ingeniero que obtuvo su doctorado en Southampton, donde llegó a profesor investigador y que, tras su paso por la Universidad de California, en Irvine, donde fue también ejerció la docencia, decidió regresar al Reino Unido para en 1986 crear ese centro.

El instituto que ahora dirige y que tiene un programa para graduados colabora con la Unión Europea y la OTAN en distintos programas de investigación, a la vez que organiza con universidades españolas y de otros países europeos conferencias que van desde la gestión y contaminación de las aguas hasta la observación y lucha contra los incendios o la toxicología medioambiental.

En el despacho de su instituto, Brebbia explica a Efe algunos de los programas en los que está embarcado y empieza por uno con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que afecta a dos lagos intercomunicados- Prespa y Ohrid-, situados en las fronteras entre Grecia, Albania y la República de Macedonia.

Los dos lagos están situados cada uno a distinta altitud sobre el nivel del mar y separados por una montaña calcárea, y se trata de estudiar la conexión hidráulica entre ambos y explicar por qué el nivel del mayor de ellos está bajando rápidamente, lo que puede tener graves consecuencias para el suministro de agua de una región potencialmente conflictiva.

Otro de los proyectos en los que colabora el instituto consiste en calcular el desgaste de materiales para una mejor protección de las estructuras de las plataformas petroleras "off-shore" a profundidades marinas de hasta 1.500 metros, lo que se consigue mediante la creación de un campo eléctrico.

También se realizan estudios de corrosión tanto en la industria naviera como en la aeronáutica para mejor proteger mejor las superficies sensibles o modificar en su caso el diseño de los aviones.

Otra división del instituto trabaja en distintos proyectos relacionados con la medición de las emisiones electromagnéticas de frecuencia extremadamente baja, como la de los electrodomésticos.

"Hemos desarrollado un modelo computacional de una mujer embarazada con su feto para calcular la influencia de los campos electromagnéticos y su intensidad en cualquier órgano del cuerpo", señala el experto, según el cual el instituto de Wessex trabaja con otros socios, que se ocupan de los aspectos biológicos y epidemiológicos.

El instituto está estudiando, asimismo, la difusión de las substancias farmacéuticas en la cadena de agua potable y sus posibles efectos, por ejemplo, sobre la concentración de espermatozoides.

Se han construido modelos para explicar cómo esas substancias químicas llegan al medio ambiente y terminan contaminando el agua o la leche de las vacas.

Brebbia explica, además, su interés en un proyecto europeo destinado a la utilización de hidrógeno como fuente de energía, mezclándolo con gas natural.

El hidrógeno modifica la consistencia de los metales -hace, por ejemplo, que las tuberías sean más duras pero también las vuelve más frágiles-, por lo que es preciso estudiar cuál es el porcentaje ideal de hidrógeno en esa combinación con el gas para prevenir el riesgo de fractura.

El experto argentino quiere poner también en marcha un proyecto relacionado con la producción de combustible a partir de biomasa de residuos orgánicos como forma de evitar la tala de bosques en el mundo en desarrollo para la producción de biocombustibles.

Uno de los seminarios en los que el instituto de Wessex colabora con las universidades españolas -en este caso la de Cádiz- está relacionado con la economía mediambiental y consiste en medir los beneficios ecológicos de distintas actividades, mientras que con la Universidad de Castilla-La Mancha organizará este año una conferencia sobre incendios forestales, y con la de Alicante, otra sobre contaminación de aguas.