Jueves, 6 de Diciembre de 2007

Una nueva ley impedirá vender su historia al "talibán australiano"

EFE ·06/12/2007 - 09:33h

EFE - El australiano David Hicks (traje rojo) (c) es escoltado desde un jet charter que lo transportó desde la cárcel estadounidense de Guantanamo (en Cuba) a la ciudad de Adelaida (Australia), a la base aerea Edinburgo, el 20 de mayo pasado. Hicks cumplirá los restantes nueve meses de un periodo de siete años, a los que fue condenado por terrorismo, en la prisión de Yalala Labor en ese país, acusado por terrorismo.

Una nueva ley aprobada por el parlamento del estado de Australia del Sur, que entró hoy en vigor, impedirá a David Hicks, conocido como el "talibán australiano", vender su historia cuando sea liberado el próximo 29 de diciembre.

El líder del gobierno de Australia del Sur, el laborista Mike Rann, subrayó que cuando salga de la cárcel de Yatala, en Adelaida, Hicks podrá contar su versión de los hechos, pero no podrá obtener réditos comerciales con su publicación.

Rann recordó que Hicks se declaró culpable de apoyar el terrorismo: "hay documentos judiciales que indican que fue entrenado para la guerra de guerrillas para usar armas, para realizar secuestros y asesinatos y para mí estas actividades no son propias de un buen ciudadano".

Hicks fue condenado a siete años de cárcel el pasado 30 de marzo, pero dado que había cumplido ya más de cinco años encerrado en la base militar estadounidense en Guantánamo (Cuba), podrá ser liberado a finales de diciembre.

Los abogados de Hicks pactaron con la Fiscalía una condena reducida a cambio de que su cliente se comprometiera a declararse culpable y a no hablar con ningún medio de comunicación durante un año.

Nacido en Adelaida, de 32 años y padre de dos hijos, Hicks fue capturado en Afganistán por la Alianza del Norte en diciembre de 2001 y entregado a los militares estadounidenses por una recompensa de 1.000 dólares 685 euros).

Pocos han visto a Hicks desde finales de los años 90 del pasado siglo, cuando se marchó de Australia, y su abogado, David McLeod, dijo esta semana que intentará aprovechar esa circunstancia a su favor para intentar que evite a los medios de comunicación.