Miércoles, 5 de Diciembre de 2007

El barco del hierro llega a Canarias

El buque de la compañía estadounidense Planktos quiere poner en marcha un experimento de fertilización del océano

MANUEL ANSEDE ·05/12/2007 - 22:45h

El barco Weatherbird II, de la compañía Planktos, en el Océano Atlántico, el pasado mes de marzo. (Foto:AP)

A partir de hoy, España se convierte en la sede de operaciones de la empresa estadounidense Planktos, una compañía que estudia la viabilidad de fertilizar el mar con hierro para absorber dióxido de carbono de la atmósfera. El barco Weatherbird II atracará a las ocho de la mañana en el Muelle de Santa Catalina, en Las Palmas de Gran Canaria, con la intención de desplazarse en las próximas semanas a aguas internacionales y estudiar los efectos de un vertido de decenas de toneladas de hierro en el océano.

Su hipótesis de partida, tomada del oceanógrafo californiano John Martin, es que una cantidad suficiente de mineral puede provocar un florecimiento del fitoplancton, los organismos microscópicos que pueblan los océanos y tienen la facultad de realizar la fotosíntesis. El fitoplancton, como las plantas terrestres, fija el dióxido de carbono en sus tejidos, por lo que su crecimiento artificial puede suponer el secuestro de millones de toneladas de CO2 y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

El presidente de Planktos, Russ George, ha contactado con un equipo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria para realizar una investigación conjunta. George no desvela el nombre de los científicos canarios, porque todavía está “en proceso de negociación”. Sin embargo, reconoce que los investigadores visitaron las oficinas de la empresa en San Francisco para conocer de primera mano las intenciones de Planktos e intercambiar conocimientos.

Aguas internacionales

El objetivo de George es verter “unas pocas decenas de toneladas de hierro” en aguas internacionales, lejos de la costa de las Islas Canarias. Una de las ventajas de esta ubicación es que la compañía no necesitará la autorización de ningún gobierno para llevar a cabo su proyecto. Además, la región, situada entre el archipiélago canario y las costas africanas, recibe miles de toneladas de hierro de manera natural, a causa del viento del Sahara, por lo que los efectos de esta fertilización están estudiados y son más previsibles.

La ONG Greenpeace se opuso ayer a la llegada del Weatherbird II argumentando que ni el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU ni el Convenio de Londres para la Prevención de la Contaminación Marina aceptan esta práctica. “Nos preocupa que el Gobierno cierre los ojos como en otras ocasiones”, señala Sara del Río, responsable de la Campaña de Tóxicos de Greenpeace.

 «Nunca ha sido necesario un permiso para investigar el océano»

 El presidente de Planktos, Russ George, no comprende la oposición con la que se está encontrando su proyecto de fertilizar el océano con hierro para observar su posible contribución en la lucha contra el calentamiento global. “La costa de las islas Canarias recibe millones de toneladas de hierro procedente del Sahara de manera natural, hay florecimientos de fitoplancton continuamente”, argumenta. Según George, su proyecto no debe alarmar a nadie: “Algunas organizaciones dicen que vamos a echar miles de toneladas de hierro al océano, pero es ridículo, el Weatherbird II es un barco pequeño y sólo vamos a verter unas decenas de toneladas en una región a la que llegan millones de manera natural”. El oceanógrafo de San Francisco no confirma la cantidad exacta de mineral que volcará en el mar, porque, según explica, primero es necesario estudiar el ecosistema de la zona. “Esto es ciencia”, sentencia.

La llegada del buque de Planktos en esta época no es casual. En invierno se produce un menor número de florecimientos de fitoplancton naturales, por lo que, a juicio de George, es un buen momento para provocar un ‘bloom’ artificial.

En cuanto a la falta de autorización para verter hierro en aguas internacionales, el presidente de Planktos es tajante: “Nunca en la historia de la oceanografía ha sido necesario pedir un permiso para investigar el océano”.

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