Jueves, 6 de Diciembre de 2007

Rifkin apuesta por el hidrógeno

El profesor de Economía de la Escuela Wharton de Finanzas y Comercio (EEUU), Jeremy Rifkin, asesor de Zapatero, plantea la "tercera revolución industrial" basada en las energías renovables e Internet

MARÍA GARCÍA DE LA FUENTE ·06/12/2007 - 08:31h

EFE / J.L. PINO - Jeremy Rifkin.

Las energías renovables y el hidrógeno, como forma de almacenamiento, serán el motor energético de la economía de los próximos años. Se trata de "la tercera revolución industrial", según el profesor de Economía de la Escuela Wharton de Finanzas y Comercio (EEUU), Jeremy Rifkin, quien ofreció el miércoles una multitudinaria conferencia en Madrid. El asesor del presidente del Gobierno español y de numerosos líderes mundiales explica que el planeta se enfrenta "al crepúsculo de la economía del carbono, petróleo, gas y uranio", porque es un modelo insostenible y contaminante que sólo conduce a la extinción del hombre.

Con un lenguaje directo, micrófono en mano y a lo largo de más de hora y media de charla, Rifkin explicó que los científicos ya han demostrado los efectos del cambio climático y predicho lo que sucederá en diferentes escenarios, nada esperanzadores, por lo que es el momento de un cambio en el modelo energético. El economista -que ofreció su charla de pie- añadió que, tras una revolución agrícola e hidrológica y el comienzo de la escritura se pasó a una revolución mecánica protagonizada por la imprenta, la máquina de vapor y el teléfono e impulsada por los combustibles fósiles. Ahora, añadió, ha llegado el momento de dar un nuevo salto evolutivo y basar el desarrollo en las energías renovables y el hidrógeno. Y también en las comunicaciones instantáneas.

El presidente de la Fundación de Tendencias Económicas defiende que cada uno de los hogares, edificios y coches del planeta sea en 20 años una central energética en sí mismo, gracias a la producción propia de renovables y al almacenamiento en pilas y baterías de hidrógeno. Y a partir de ahí se generaría una red inteligente de energía en el que un software permitirá saber lo que consume cada electrodoméstico en tiempo real y volcará a la red el superávit energético para que se utilice en otras casas. Es más, la idea, "imaginativa pero no utópica", defiende Rifkin, es que, al igual que en Internet, se expanda una red mundial de intercambio energético y que si luce el sol en Italia, por ejemplo, el resto de Europa aproveche esta energía. La red será horizontal, sin jerarquías que excluyan a los países en desarrollo.

Esta idea futurista necesita de imaginación para ponerse en práctica. Rifkin apunta a la Unión Europea como líder de la revolución, y advierte de que los que no den el salto perderán el tren del desarrollo y no generará puestos de trabajo. Y la Conferencia de Cambio Climático que se celebra en Bali es el inicio del cambio. "Hay que convertir el reto en oportunidad y la clave son los incentivos y las motivaciones", destacó.

Energía nuclear, no gracias

"La energía nuclear no es parte de la solución ni entra en la tercera revolución industrial". Así de tajante fue Rifkin a la hora de valorarla. Hay demasiados inconvenientes para confiar en esta fuente energética, explicó. El actual parque nuclear está obsoleto y el economista cree que la inversión necesaria para actualizar la tecnología de las centrales es excesiva. Entre 2025 y 2035 se espera un déficit de uranio, que se podría reconvertir en plutonio, pero generaría un problema de seguridad internacional por el terrorismo al tener que transportar plutonio por el planeta. El tercer problema es el elevado uso de agua para refrigerar las centrales, que en Francia consumen el 40% del agua del país. Rifkin apuntó a los problemas de escasez como efecto del cambio climático. Y finalmente, mencionó la cuestión de los residuos radiactivos. Tras 60 años de energía nuclear, explicó, todavía no hay una solución.