Miércoles, 5 de Diciembre de 2007

"La brújula dorada" una película de muchas páginas en poco y muy caro metraje

EFE ·05/12/2007 - 13:27h

EFE - La actriz australiana Nicole Kidman a su llegada al estreno mundial de la película 'La brújula dorada', en Londres.

Se huele el miedo en "La brújula dorada", una de las producciones más caras del último Hollywood que llega en primicia a las pantallas españolas y que, por pura cautela, ha cometido la imprudencia de condensar la literatura de Philip Pullman en dos horas de metraje.

El frenesí, la saturación y el consiguiente agotamiento deslucen, entonces, esta meritoria y sugerente película que adapta el primer volumen de la trilogía de "La materia oscura" y que ha sido etiquetada como sucesora de las sagas de "El señor de los anillos", de Tolkien, y "Las crónicas de Narnia", de C.S. Lewis.

Sus expectativas son las de aquéllas, es decir, reventar las taquillas navideñas. Por ello, han decidido adecuarla -reduciendo su metraje, minimizando su mensaje humano a una simple moraleja y enfatizando su acción- a los supuestos gustos del público general.

Pero sus frutos son, como quien aplica esa máxima en la dinámica social, una aséptica corrección que no llega ni a rozar los mecanismos del sentimiento.

Peter Jackson corrió el riesgo de dedicar una película entera -y premiadísima- a la introducción de sus aventuras en la Tierra Media, y algo así demandaba esta adaptación de "La brújula dorada", que avasalla con su deslumbrante diseño de producción, pero se presenta críptica para los niños, carente del mimo por el detalle que habría hecho justicia al alma que Pullman insufló a su literatura.

El alma es, precisamente, la protagonista de esta historia bajo el nombre de "deamon". Un elemento exento al ser, una pequeña mascota que cada humano posee y que, sin embargo, la pérfida Nicole Kidman secuestra con fines que se desvelarán (si las cuentas salen a los magnates de Hollywood) en las próximas entregas.

No hay duda de que ese mundo paralelo y neomitológico -cuyo vilipendiado ateísmo, de existir realmente, sería perfectamente sano-, contiene las coordenadas de la fascinación, pero todo aquello que brilla en el film parece más atribuible a su base literaria.

No cabe discusión, tampoco, sobre su ilustre reparto, pues a Kidman se suman Daniel Craig, Eva Green, Sam Elliott y, sobre todo, el gran descubrimiento de la niña protagonista, Dakota Blue Richards.