Miércoles, 5 de Diciembre de 2007

Condenado a más de 22 años de cárcel acusado de quemar a su esposa en la calle de Puertollano

EFE ·05/12/2007 - 12:50h

EFE - Fotografía cedida por la familia de la mujer V.R.G. (d), que fue quemada por su marido H.B.O. (i), en Puertollano en el año 2005.

La Audiencia de Ciudad Real ha condenado a un total de 22 años y 4 meses de cárcel a Horacio B.O, de 30 años, por asesinar a su esposa, Vanesa Rodríguez, de 27, a la que roció con gasolina y prendió fuego en plena calle en Puertollano el 30 de julio de 2005.

Según la sentencia hecha pública hoy, el tribunal condena al procesado a veinte años por el delito de asesinato, a veintiún meses por maltrato habitual y a otros seis por quebrantamiento de condena, pues no cumplió la orden de alejamiento a que fue sometido cuando fue denunciado por Vanesa por malos tratos, meses antes de que sucedieran los hechos.

Asimismo, deberá indemnizar con 240.000 euros a cada uno de los dos hijos que tuvo con la víctima, sobre los cuales se les retira la patria potestad durante tres años y medio y, además, se le prohíbe acercarse a la familia de la víctima y volver a Puertollano durante treinta años.

La sentencia admite como probados los hechos tal y como los relató la fiscal y las acusaciones particulares durante la vista oral, pero, si bien entiende que hubo alevosía, no admite la agravante de ensañamiento que habían solicitado las acusaciones, lo que hace que la condena se reduzca en cinco años.

Las acusaciones, entre ellas el Estado y la Junta de Castilla-La Mancha, habían solicitado una pena global de veintinueve años, mientras que la defensa calificó los sucedido como homicidio y pidió ocho años de prisión.

Asimismo, la sala entiende que el acusado se encontraba en un estado mental y sicológico normal, que no alteró su inteligencia y voluntad para saber lo que hacía, y admite que sufría un transtorno adaptativo, como habían declarado los psiquiatras durante la vista, pero, que eso no alteraba sus capacidades.

Se declara probado que la mañana del 30 de julio de 2005 Horacio fue en busca de Vanesa, que se había trasladado a vivir con sus padres y que, tras esperar en su coche a que saliera, se acercó a ella con una botella de plástico que había llenado de gasolina y, tras una discusión, la roció desde la cabeza a los pies, la prendió fuego con unas cerillas y la abandonó a sus suerte.

La mujer permaneció internada en la unidad de quemados del hospital de Getafe durante más de un año, hasta que el 6 de agosto de 2006, después de siete operaciones, tratamientos de cirugía estética, mejorías y recaídas, murió a consecuencia de las heridas que le provocaron las quemaduras, que le afectaron al 75 por ciento de su cuerpo.