Miércoles, 5 de Diciembre de 2007

La aislada Birmania tendrá su propia moderna ciudad cibernética

EFE ·05/12/2007 - 10:48h

EFE - Birmania contará con una "Ciudad Cibernética" de Yadanabon, un centro de alta tecnología. En la imagen, monjes budistas trabajan en sus ordenadores en Yangon, Myanmar (Birmania) en esta fotografía del 28 de abril 2004.

La Junta Militar de Birmania anunció la próxima inauguración de la "Ciudad Cibernética" de Yadanabon, un moderno centro de alta tecnología en un país cuyo régimen ejerce un férreo control sobre la información e insiste en permanecer aislado del resto del mundo.

Según informó hoy la prensa oficial, más de cien compañías de telecomunicaciones locales y extranjeras participarán en el proyecto, localizado en un complejo de 4.000 hectáreas unos 70 kilómetros al este de Mandalay, la segunda ciudad más importante de la nación.

Entre las empresas se encuentran la china Alcatel Shanghai Bell, la malasia IP Tel, la tailandesa Shin Sattelite o la rusa CBOSS, que pretenden desarrollar allí la versión birmana de 'Silicon Valley', tratando de emular a la "ciberciudad" de Ciberjaya en Malasia, pese a que no se les permitirá comprar terrenos.

Las autoridades tienen previsto construir también un aeropuerto internacional que unirá la ciudad con China, la India o Tailandia, y la inauguración oficial tendrá lugar el próximo 14 de diciembre.

Cuando a finales de septiembre los soldados birmanos comenzaron la represión de las últimas manifestaciones a favor de la democracia encabezadas por los monjes budistas, los ministerios de Defensa, a través de su departamento de guerra cibernética, e Información se volcaron en la censura de Internet.

En aquella ocasión, cerraron cibercafés, bloquearon servidores, atacaron con virus 'blogs' de disidentes y desplegaron miles de informadores para peinar la red en busca de internautas opositores, denunciaron testigos.

La Junta Militar puso especial empeño en impedir que saliera información del país acerca del saldo de víctimas mortales de la represión de las protestas, en las que murieron al menos 15 personas, según admitió recientemente el régimen, aunque grupos disidentes elevan la cifra a más de 200 fallecidos.

También es habitual que las autoridades intercepten las llamadas telefónicas al extranjero en hoteles de Rangún y otras ciudades importantes, y que sea necesario entregar una copia del mensaje a un oficial para enviar un fax o un correo electrónico.