Miércoles, 5 de Diciembre de 2007

Familiares de secuestrados por las FARC delegan la negociación en Chávez

"Les conferimos el mandato expreso de actuar a nuestros nombres en las diligencias que estimen conducentes a la liberación de los retenidos"

EFE ·05/12/2007 - 09:34h

Un grupo de familiares de secuestrados por la guerrilla de las FARC, entre ellos la madre de Ingrid Betancourt, ha delegado en el presidente venezolano, Hugo Chávez, y la senadora colombiana Piedad Córdoba las gestiones que faciliten la puesta en libertad de los rehenes.

"Les conferimos el mandato expreso de actuar a nuestros nombres en las diligencias que estimen conducentes a la liberación de los retenidos", han dicho los representantes de las familias de muchos de los 45 cautivos en una carta dirigida a ambos interlocutos.

El mensaje ha sido divulgado en la web de la congresista opositora Córdoba justo en el momento en el que se reunían Chávez y la política con 13 familiares de rehenes.

Entre ellos está Marleny Orjuela, presidenta de Asfamipaz, asociación que reúne a las familias de los más de treinta efectivos de la Fuerza Pública colombiana en el grupo de secuestrados, algunos de los cuales llevan casi diez años en cautividad.

"Tienen ustedes (Chávez y Córdoba) toda nuestra confianza y el mandato expreso para adelantar las diligencias, conversaciones, reuniones y, en general, las actividades necesarias e indispensables en el propósito de conseguir pruebas de vida y de concretar la liberación de nuestros familiares", han puntualizado estos familiares, quienes viajaron a Caracas el pasado viernes por la noche.

Uribe, en contra 

El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, ha declarado recientemente que no va a permitir de nuevo la intervención de Hugo Chávez, al que ha acusado de deslealtad y dar cobertura política a las FARC.

Para los familiares de los rehenes, sin embargo, el venezolano es, por su proximidad ideológica a la guerrilla marxista, la única esperanza. La misión de Chávez y Córdoba fue suspendida el pasado 21 de noviembre por Uribe. La decisión desató una profunda crisis diplomática entre Caracas y Bogotá.

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