Martes, 4 de Diciembre de 2007

Varios miles de personas piden unidad y apoyan al Gobierno para derrotar a ETA

EFE ·04/12/2007 - 08:19h

EFE - La concentración celebrada hoy ante el consulado español de Bayona en protesta por el atentado que el pasado sábado costó la vida a un guardia civil y dejó a otro en estado grave.

Varios miles de personas se concentraron hoy en Madrid contra ETA y guardaron dos minutos de silencio en solidaridad con las víctimas de la banda y en repulsa por sus crímenes, en un acto en el que defendieron la unidad de los demócratas y el liderazgo del Gobierno en la lucha antiterrorista.

Los partidos políticos y las organizaciones empresariales y sindicales convocantes suscribieron un manifiesto conjunto en el que se apoya la acción del Gobierno para el fin de ETA y en el que se recalca que al terrorismo sólo se le puede combatir con la unidad de los demócratas.

Una sindicalista de UGT fue la encargada de leer el manifiesto en este acto celebrado en la Puerta de Alcalá, en el que no faltaron gritos y pancartas contra el Gobierno y su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.

"Unidad" fue la palabra que no faltó en la boca de ninguno de los dirigentes políticos presentes en la concentración, que coincidieron también en condenar sin paliativos el terrorismo.

El guardia civil Raúl Centeno, asesinado el sábado por ETA en el suroeste francés, y su compañero Fernando Trapero, herido de gravedad en el mismo atentado, estuvieron en el recuerdo de los asistentes, que guardaron dos minutos de silencio.

En el manifiesto, los convocantes hicieron hincapié en que al terrorismo sólo se le puede combatir y derrotar con la unidad de los demócratas y con la fuerzas del Estado de Derecho.

"Apoyamos y apoyaremos al Gobierno para derrotar a ETA", añadía el texto, recalcando que la banda terrorista nunca conseguirá doblegar a la democracia y que los etarras sólo pueden esperar que la acción de la justicia "les haga pagar por sus crímenes".

También expresaba el manifiesto el respaldo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en especial a la Guardia Civil, y la convicción de los convocantes de la importancia de la colaboración internacional para combatir el terrorismo.

Representantes de los agentes sociales como Cándido Méndez o José María Fidalgo, ciudadanos anónimos y miembros de la Guardia Civil y de la Policía se subieron a la tribuna, mientras que los políticos permanecieron a pie de calle, mezclados entre la multitud.

Entre ellos, el líder del PP, Mariano Rajoy, justificó su presencia en la concentración con su deseo de derrotar a ETA, y aprovechó también para pedir que no se negocie "nunca más" con ella.

Mientras tanto, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, y el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, coincidieron en advertir a los terroristas de que la unidad de los demócratas logrará derrotarles.

El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, consideró que hoy comienza una nueva etapa en la lucha antiterrorista y dijo que a partir de ahora es necesario consolidar el objetivo de convertirla en una política de Estado y no partidista.

También asistieron, entre otros, el presidente de Navarra, Miguel Sanz; el dirigente de CiU Josep Sánchez Llibre; el conseller de Interior y Relaciones Institucionales de la Generalitat catalana, Joan Saura; el líder del PSE-EE, Patxi López, o el portavoz parlamentario del PNV, Josu Erkoreka.

No faltaron tampoco representantes de la Unión de Actores, en cuyo nombre la actriz Pilar Bardem leyó un comunicado de repulsa del atentado.

Al término de la concentración un grupo de personas con banderas españolas se quedó frente a la Puerta de Alcalá, y una de ellas con una bandera de la Falange que durante unos minutos se convirtió en el objetivo de varios fotógrafos de la prensa.

Dos grupos de unas quince o veinte personas cada uno se enfrentaron verbalmente coreando gritos de "Zapatero dimisión", que eran respondidos con "Zapatero no estás solo", o "dónde está, no se ve, al presidente ZP", frente a "dónde está, no se ve, al presidente de la AVT".

También hubo intercambios de insultos entre ciudadanos aislados, que se increpaban unos a otros, mezclados con más gritos reclamando "unidad" o repitiendo "ETA no".

Muchos de los concentrados portaban carteles y pancartas con lemas como "Unidos. Crispar ayuda a ETA", "Todos unidos contra el terrorismo" o "Apoyaremos al Gobierno para derrotar a ETA".