Martes, 4 de Diciembre de 2007

Una operación lucrativa y poco estética

El futuro de Rodrigo Rato, sobre el que se había especulado intensamente desde que este verano anunció por sorpresa su renuncia al cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), quedó despejado por fin ayer.

VICENTE CLAVERO ·04/12/2007 - 21:49h

Rato no arropará a Mariano Rajoy en el reto de devolverle a la derecha el poder perdido, ni se mantendrá emboscado a la espera de la oportunidad política que probablemente le brindaría otra derrota del Partido Popular en las elecciones generales de marzo. Tampoco ha escuchado los cantos de sirena que se han oído en algunos grandes grupos españoles, deseosos del lustre que su nombre podía darles. Finalmente, va a ser director general de Lazard, un selecto banco de negocios con 2.200 empleados altamente cualificados, presente en 35 ciudades de 17 países de Europa, América, Asia y Oceanía.

Su base de operaciones no estará en Madrid, a pesar de que en junio alegó que abandonaba Washington para permanecer más cerca de sus hijas adolescentes. Se establecerá en Londres, que está a sólo dos horas de avión, pero no es lo mismo. Eso sí, a cambio se convertirá en uno de los ex ministros mejor pagados de la democracia, de entre todos los que continúan trabajando por cuenta ajena.
Quizás por eso, no ha tenido empacho en dejarse fichar apenas mes y medio después de su relevo al frente del Fondo, sin esperar siquiera a que se enfriara el cuero del sillón que durante tres años largos han calentado sus posaderas.

Para pasmo del universo donde ha brillado como ninguna otra estrella patria lo había hecho, Rato no ha dejado pasar ni siquiera cincuenta días antes embarcarse en una aventura que será muy lucrativa, sin duda, pero que, por la precipitada forma en que se ha enrolado en ella, no beneficia a su imagen, ni a la de España, que lo llevó en volandas al sitio del que con tantas prisas se ha venido.

En Lazard, será en realidad un asesor de lujo, un súper gurú, que intentará que el banco no yerre el tiro en sus cuantiosas inversiones. Para ello le vendrá de perillas el conocimiento que ha adquirido de las entretelas de la economía mundial, y sobre todo de los países en desarrollo, sometidos al escrutinio del FMI, como garante que es de que la financiación internacional se aplica al fin que los prestatarios desean. Un conocimiento demasiado fresco aún, que ahora pondrá al servicio de los intereses privados por los que el banco vela.

Noticias Relacionadas