Martes, 4 de Diciembre de 2007

«Sin honor, es un alivio morir»

Los guerreros samurái constituyeron jerarquías y establecieron gobiernos en todo Japón bajo un estricto código, el ‘bushido'

JESÚS CENTENO ·04/12/2007 - 21:12h

Tras la Restauración Meiji iniciada en 1868, los samurái quedaron para Japón como símbolo de un tiempo pasado.

Yamamoto Tsunetomo (1659-1719), samurái vasallo del clan Nabeshima, decidió un día que todos los guerreros que servían a los maestros Shogun debían convertirse en hombres más respetables.

Los samurái daban la vida dignamente por su señor. Eran guardaespaldas y mercenarios, protectores de los terrateniente y soldados del imperio. Pero Yamamoto creía que necesitaban su propio camino. Se convirtió al budismo y escribió el Hagakure, guía en la que aboga por la lucha por la justicia renunciando al apego a la vida.

Yamamoto dictó la obra a sus discípulos, pero pidió que el texto no fuese publicado. Sin embargo, sobrevivió, y se difundió durante los siguientes 200 años. Circuló en la clandestinidad, entre los samurái despiertos. Sobre sus bases, recuperó las formas del bushido. El código del honor, del entrenamiento de cuerpo y espíritu, incluso en épocas de paz.

La revolución de los samurái

A principios de la Era Heian, entre los siglos VIII y IX, el emperador Kammu buscó la consolidación y expansión del Japón. Pero como sus indisciplinadas tropas eran un lastre, decidió crear el título de Shogun (gobernador) para delegar las provincias a los clanes regionales. Éstos derivaban de grupos de granjeros que habían decidido seguir la vía armada para protegerse. Con el tiempo, se convirtieron en irremplazables.

Los samurái eran sus protectores. Para ello, dominaron las armas y desarrollaron el intelecto hasta lograr un alto nivel cultural. Contaban con un amplio arsenal en el que destaca la katana, símbolo de status que anunciaba la muerte al desenvainar.

Con el tiempo, los guerreros samurái establecieron sus propios gobiernos, constituyeron jerarquías y entraron en la corte en detrimento de su rol de guerreros.

La Restauración Meiji (1868) abolió para siempre a los samurái y prohibió el uso de su indumentaria representativa. Su código, el bushido (conducta del guerrero), sobrevivió e impregnó la política de un país que poco a poco se adentraba en el peligroso juego del imperialismo.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el bushido estaba condenado a desaparecer, pero nunca fue erradicado por completo. Muchos empresarios utilizan su espíritu de combate. Otros buscan a través de él un modo de vida más firme y sólido. Más noble.

El camino del honor

¿Cuál es el secreto del código que tanto influyó a la clase dirigente del Japón del siglo XX y que impresionó a toda su sociedad, modelando su carácter subyacente? El bushido es, ante todo, un código de honor. La fidelidad al emperador es total y se paga con la vida si es necesario: "Sed fieles y vuestro honor crecerá. Rompedlo, y vuestro nombre será denostado para siempre".

Yamamoto revisó en su obra los principios bushi (como también son conocidos los samurái), le dotó de moralidad y recuperó el concepto del honor. "Si se pierde, es un alivio morir", dice el riguroso código. Si el samurái es derrotado, le espera la muerte. Si no ha mantenido su honor, el suicidio ritual.

Para los samurái, la vida es un camino de conocimiento de uno mismo para erradicar su inseguridad. Porque su gran enemigo, el miedo, siempre puede matar...

Una filosofía basada en la supervivencia

Hitoshi Oshima explica en el prólogo de ‘La vía del samurái' (La esfera de los libros), que compila el ‘Libro de los Cinco Anillos' y ‘Hagakure', que el término samurái ha llegado a Occidente como imagen estandarizada del japonés, debido, sin duda, al impacto que produjo ‘Los siete samuráis', de Akira Kurosawa. En la película, el samurái es un hombre fuerte y solitario. Pero, más allá del estereotipo, su espíritu es el de un hombre libre que debe sobrevivir y que aprende a combatir, a vencer, y a morir.

Los siete principios del ‘bushido'


1. Gi (justicia)

Sé honrado con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no hay una escala de grises. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.

2. Yuu (coraje)

Álzate sobre las masas de gente que teme actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Hay que arriesgarse. Es peligroso, pero es la única forma de vida plena.

3. Jin (compasión)

El samurái no es como los demás hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos y ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Y si ésta no surge, sale de su camino para encontrarla.

4. Rei (respeto)

No tienes motivos para ser cruel. No muestres tu fuerza. Sé cortés con tus enemigos. Y recuerda que tu fuerza interior se vuelve evidente en tiempos de apuros.

5. Meiyo (honor)

El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor. Él mismo. Las decisiones que toma y cómo las lleva son reflejo de quién es en realidad. El samurái no puede ocultarse de sí mismo.

6. Makoto (sinceridad)

Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. No promete: hablar y hacer son la misma acción.

7. Chuu (lealtad)

El samurái es leal con quien se hace responsable. Y recuerda: las palabras de un hombre son como sus huellas, puedes seguirlas donde quiera que él vaya.

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