Martes, 4 de Diciembre de 2007

EEUU mantiene su intención de proponer una tercera ronda de sanciones contra Irán

EFE ·04/12/2007 - 20:09h

EFE - El primer ministro israelí Ehud Olmert habla a la audiencia en el 'Memorial Hall' de la Academia Naval de los Estados Unidos, ubicada en Annapolis, Maryland, el 27 de noviembre pasado.

Estados Unidos mantiene su intención de proponer al Consejo de Seguridad de la ONU, a partir del próximo viernes, una tercera ronda de sanciones contra Irán, a pesar de que Washington cree que Teherán ha detenido su programa nuclear militar.

Así lo aseguró hoy el embajador de EEUU ante la ONU, Zalmay Khalilzad, a la salida de una reunión de los quince miembros del órgano ejecutivo de Naciones Unidas.

Khalilzad indicó que no ha recibido instrucciones de Washington para cambiar su propuesta de trasladar al Consejo de Seguridad a partir del viernes las discusiones sobre una nueva resolución de sanciones.

"La medida se transferirá no antes del viernes para poder seguir trabajando en la resolución", apuntó el diplomático.

Khalilzad reconoció que la divulgación el lunes de un informe de los servicios de inteligencia de EEUU según el cual Teherán ha detenido su programa de armas atómicas en 2003 puede complicar su trabajo.

"Todos mis colegas (en el Consejo) son diplomáticos profesionales que saben que la Inteligencia a veces es contradictoria", consideró.

El embajador precisó que Teherán sigue violando la resolución del Consejo de Seguridad que le ordenó suspender el enriquecimiento de uranio, que es la razón por la que se impusieron las dos rondas previas de sanciones.

"Este programa se puede usar para propósitos civiles, claro que sí, pero también puede emplearse con fines militares", insistió.

El Ministerio francés de Asuntos Exteriores anunció el lunes que había consenso entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China, Rusia, Francia, EEUU y Reino Unido) más Alemania para elaborar una nueva resolución con sanciones.

Pero la revelación del informe de inteligencia puede aumentar las reticencias de Moscú y Pekín, que hasta ahora se han opuesto a la aplicación de nuevas sanciones y abogan por una salida negociada a la crisis.