Martes, 4 de Diciembre de 2007

Una paliza con saña y nocturnidad

Vecinos del barrio madrileño de La Ventilla agreden a una mujer sin hogar que vive en un solar frente a su casa

MARTA HUALDE ·04/12/2007 - 19:28h

Pilar González en la esquina de un solar en La Ventilla donde vie. MÓNICA PATXOT.

"¡Hija de puta, te voy a matar!". Con estos gritos se despertó Pilar González el pasado viernes y todo su vecindario del barrio de La Ventilla (Madrid). Todavía estaba oscuro. No eran ni las siete de la mañana cuando un vecino de este distrito de la zona norte amenazó a Pilar, una sin hogar que desde hace cinco años vive en la esquina del solar en el que un día estuvo su casa.

El calvario empezó a pedradas. Era Guillermo, de 23 años. Después el joven se subió en su furgoneta aparacada en el descampado donde vive Pilar. Al sacarla de allí, casi la arrolla. Luego aparecieron la esposa de Guillermo, Sara, y otro matrimonio del mismo bloque, David y Sandra. Les había telefoneado Guillermo para que bajaran. Sara cogió a Pilar del cuello y del pelo, la tiró al suelo y golpeó su cabeza contra el asfalto. También le patearon la espalda hasta dejarle las marcas de los zapatos, como describe el parte del Hospital de La Paz, al que acudió.

Es la versión de Pilar, corroborada por varios vecinos que vieron la agresión desde sus casa y llamaron a la Policía. Hasta cuatro o cinco telefonearon a los agentes. Incluso, alguno lo hizo en tres ocasiones. Hay quien lo contó llorando, a la desesperada, para que se dieran prisa en ir. La Policía no se presentó hasta las siete y media de la mañana. Les acompañaba el Samur. Tomó los datos a los agresores y -relatan los vecinos- pidieron a Guillermo que se calmara o tendrían que llevárselo a comisaría. No fue así. Optaron por que se fuera Pilar con ellos para explicarles lo sucedido.

Fiesta tras la agresión

"Los agentes quieren que firmes la versión que ellos escriben, no la tuya", comenta Pilar. Por eso y por las colas de gente que había en la comisaría, la agredida prefirió ir primero al Hospital de La Paz para que le examinaran. Cuatro días después todavía tiene el ojo, la mejilla y el lado izquierdo de la barbilla amoratados.

Cuando Pilar volvió a la esquina donde vive en la calle de La Palmera con Nador, encontró a los dos matrimonios con otra vecina de un bloque cercano, "celebrándolo", según recuerda esta comercial caída en desgracia. Le dio miedo. Se dio media vuelta y se fue a llamar a la Policía. Al regresar, esta vecina le golpeó, le robó el DNI, la grabadora y el parte médico, cuenta Pilar.

Vuelta a empezar. Otra vez al hospital. Así fue aquel viernes infernal. El sábado denunció a sus agresores en la Comisaría de Tetúan. Desde entonces, lleva varios días sin dormir, entre las pocas cosas que le dejaron y rodeada de carteles insultantes que han puesto en las vallas sus acosadores: "Amenaza de muerte a nuestros hijos; Pili González agrede a niños, nos destroza nuestros vehículos...", son algunos de los letreros que le han puesto.

Los supuestos agresores lo niegan a pesar de que un vecino lo grabó y lo emitió el programa de TVE España directo que muestra claramente la paliza.

 

Guillermo asegura que Pilar se tiró bajo su furgoneta y que el vídeo está "sacado de contexto y hecho con premeditación". Dice que esta mujer, menuda y tranquila, está convirtiendo su vida en "un calvario" desde que él llegó hace dos años y medio a un bloque de viviendas de protección oficial. Muestra en el móvil una foto con la palabra "traficante" escrita con spray en su coche. "Fue ella", asegura señalándola. Reconoce, eso sí, que su mujer perdió los nervios: "Como la Policía no hace nada, tenemos que tomarnos la justicia por nuestra mano".

Su esposa, Sara, en actitud desafiante, cuenta que "sólo" le pidió que le "mirara a la cara". Entonces le agarró de la solapa "porque Pilar había amenazado con hacer daño a mis hijos. ¡Cómo les toque, la mato!", grita. Y añade: "Lo que tiene en la cara no se lo he hecho yo. Fue otra persona".

Un vecindario volcado con Pilar

La mayoría de vecinos protege a la sin techo, que no se atreve a moverse de su esquina por miedo a que le roben sus pocas pertenencias. Le hacen la compra, la dejan ducharse en sus casas e incluso han hecho una cadena de favores por ella. "Es muy buena", dice Juan Carlos, un vecino, negando que esté loca o sea una borracha.

"Pilar no se cayó, la tiraron y le golpearon con saña", garantiza una testigo. "Luego se jactaban en el patio común de dejarla sangrando". En el vecindario están preocupados por lo que puedan hacerles si hablan con Pilar. "Los que le pegaron son violentos y chulescos", dicen. Tienen miedo a hablar por represalias. "Testificaría en un juicio si así se fueran del barrio", explica otro. Temen que cualquier día Pilar aparezca muerta.
Algunos se despiertan por la noche al mínimo ruido, temiendo lo peor.

"Llevan un mes acosándola", asegura otro. Empezaron destruyendo con su furgoneta la mini tienda de campaña que ella había construido. Dicen que era una agresión premeditada. "Estoy sufriendo un linchamiento continuado con intento de homicidio frustrado", concluye Pilar, llorosa y temblando.