Martes, 4 de Diciembre de 2007

«Se parecen a la ayuda humanitaria que cae de los aviones»

D.B. ·04/12/2007 - 10:45h

Kike Figaredo con un mutilado por las minas antipersona.

Kike Figaredo (Gijón, 1959), es obispo en Battambang, Camboya. Hace más de veinte años que vive allí y lucha contra las minas antipersona y bombas de racimo.

¿En qué situación está ahora el proceso de desminado?
Hemos mejorado mucho aunque tenemos accidentes casi a diario. Se ha hecho gracias a la colaboración de las ONG, gobiernos y el ejército camboyano. En ocho años pasamos de catorce millones de minas a dos y se espera controlar el problema en 2010. Ahora, la batalla son las bombas de racimo.

¿Cuál es su trabajo allí?
Tenemos proyectos en marcha que se basan en educación, vivienda, trabajo y salud, siempre para familias con algún discapacitado por polio, las minas y las bombas de racimo.

¿Nos pone un ejemplo?
Compramos un terreno de seis hectáreas y las desminamos. Salieron casi cincuenta. Ahora estamos construyendo ahí unas casas para familias afectadas. Donde no se podía vivir ahora vuelve a haber vida. Escolarizamos a niños, damos microcréditos.

¿Y con niños?
Los niños son una población muy expuesta a las minas y bombas de racimo. No son conscientes del peligro de jugar en bosques minados. Son objetos atractivos, de colores brillantes, que se parecen a la ayuda humanitaria que cae de los aviones.

¿Por eso los acoge?
Tenemos más de cuarenta chavales en tres centros. Van a la escuela y por las tardes tienen clases de refuerzo. Son alegría pura y prueban que ser feliz es una actitud.

¿Quiénes están más expuestos?
Los campesinos. También los niños, trabajadores o no. Casi todas las víctimas son civiles. Camboya es el país con más minas y más discapacitados en porcentaje. En Camboya una de cada 230 personas es discapacitada. En la provincia de Battambang, una de cada 90.

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