Martes, 4 de Diciembre de 2007

Funcionarios de Picassent se quejan de su precariedad

500 empleados de las cárceles se manifiestan después del secuestro, la pasada semana, de tres compañeros por cuatro internos

PÚBLICO ·04/12/2007 - 07:30h

Colea aún esta semana el secuestro de tres funcionarios de prisiones el pasado martes en el Centro Penitenciario Valencia II de Picassent. El suceso quedó en un susto, y dos de los internos fueron trasladados a otras cárceles, pero los empleados no se quedan tranquilos y exigen medidas urgentes.

Ayer, alrededor de 500 funcionarios se concentraron ante el penal de Picassent para protestar por su precariedad laboral, y también por la falta de personal y de inversiones, informa Efe. La retención de tres compañeros, lamentan, “se veía venir, y puede suceder en cualquier centro penitenciario de España”.

Según denunció el representante del sindicato CSI-CSIF, Vicente Silla, “nunca se ha respetado la Relación de Puestos de Trabajo [RTP]” que marcaría el mínimo y máximo de personal laboral que debe prestar servicio en Picassent. Trabajan, siguió Silla, “una media de dos funcionarios por cada 150 presos”.

Los sindicatos se agarran a las cifras. Arguyen que Valencia II se construyó para albergar a 750 internos. Y la RTP se ajustaba a esa dimensión. Pero después, con los años, ha engordado el número de presos. Hasta 2.800. Pero allí la plantilla se ha quedado casi estancada, paralizada en el millar de funcionarios.

Hacinamiento y tensión

España padece un “hacinamiento” preocupante, coincidieron los sindicatos. Un perfecto caldo de cultivo para la “tensión” a la que los presos “quieran someter” a los empleados de las cárceles.
No lo dicen sólo los funcionarios rasos, sino también sus mandos. El jefe de Servicio de Picassent, Manuel Bellido, explicó a Efe que los directivos también se han unido en la protesta porque observan “alarmados” el aumento de la conflictividad. “La profesionalidad debe estar por encima de la política”, recalcó.