Martes, 4 de Diciembre de 2007

"Está ocupado hasta el décimo kilómetro de la línea litoral"

Luis Jiménez, director del Observatorio de la Sostenibilidad de España

M.G.DE LA FUENTE ·04/12/2007 - 08:30h

El Observatorio de la Sostenibilidad de España elabora cada año la radiografía de la situación ambiental, económica y social del país.

¿Es España hoy día un territorio sostenible?
No importa tanto la situación actual, sino si estamos en la senda de la sostenibilidad
ambiental, económica, social y cultural.

¿Y cuál es la tendencia?
Desde 2005 ha habido un cambio de tendencia favorable, aunque persisten otros aspectos insostenibles que se resisten al cambio. Los indicadores favorables son la disminución de la intensidad energética y la bajada en las emisiones de CO2. Así, el uso de energía por unidad de producto ha disminuido, aunque a una distancia notable de la media europea, pero el camino es descendente y eso es ecoeficiencia energética, ya que para producir más, se utilizan menos recursos. España crece a un ritmo superior al de Europa, más del 4%, pero con una reducción de emisiones y eso es un avance en la buena dirección. La duda es si la tendencia se mantendrá.

¿Cuáles son los aspectos insostenibles del modelo de crecimiento?
El crecimiento español se sigue basando en la construcción y en la demanda interna, aunque hay un reequilibrio con el relevo que está tomando la industria. La construcción supone un impacto en el litoral que es cada vez más importante. Entre 2000 y 2005 se percibe una concentración mayor de población en la costa, y no sólo el primer kilómetro de costa está ocupado, sino que se llega al quinto y al décimo kilómetro, a pesar de que la Ley de Costas prohibe la construcción en los 100 primeros metros. Y el 36% de los primeros 100 metros de la costa mediterránea es suelo artificial.

¿Sigue significando este modelo turístico un impacto ambiental importante?
Se trata sobre todo de la construcción de segundas residencias para españoles y para población extranjera. Es un modelo de turismo que da poca rentabilidad económica y ocupa mucho suelo.

¿Se advierte una reducción de las emisiones, pero no en el sector transportes?
Además del uso y abuso del suelo, España tiene un problema con el cambio climático, porque es el país europeo más vulnerable y que va a tener consecuencias en agricultura, ecosistema litoral, segunda residencia, silvicultura y desertificación. Las emisiones han bajado, pero estamos muy lejos de lo pactado en Kioto. Y especialmente el transporte ha aumentado su consumo energético. Se requerirán cambios en los modelos de movilidad, y el único remedio posible es un mayor uso del transporte público.

¿La calidad del aire de las ciudades españolas sigue siendo un punto negro?
En el estudio que hicimos de 56 ciudades españolas, 13 de ellas no cumplían la legislación en materia de agentes contaminantes, y seis de ellas estaban en la Comunidad de Madrid. Hay problemas graves de contaminación en el sur de Madrid, sobre todo por la incidencia de las vías de comunicación, como es el caso de Getafe, donde se juntan varias infraestructuras importantes.

¿Hay alguna ciudad que dé síntomas de cambio y buenas actuaciones en calidad del aire?
Hay experiencias buenas, como por ejemplo el mayor uso de la bicicleta en Sevilla y Barcelona, pero en Madrid no hay una apuesta clara por este tema. Estos modelos alternativos son una buena indicación.

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