Lunes, 3 de Diciembre de 2007

La asignatura pendiente del déficit de yodo

Sanidad señala que pocas embarazadas toman la cantidad recomendada de este elemento

ANTONIO GONZÁLEZ ·03/12/2007 - 22:25h

Júpiter - Las embarazadas y los niños son los principales afectados por este problema.

La deficiencia de yodo, un elemento esencial para que la glándula tiroides cumpla su labor de producción de las hormonas para el crecimiento cerebral y la regulación del metabolismo, sigue siendo un problema en España y otros muchos países desarrollados.

Tener niveles bajos de este elemento (por debajo de 150 microgramos por litro de orina) en el embarazo y en la infancia puede provocar un retraso en el desarrollo psicomotor del niño, así como bocio y cretinismo, en casos graves.

Pese a las campañas puestas en marcha por el Ministerio de Sanidad y la aprobación de dos fármacos de bajo coste con yoduro potásico, los endocrinos siguen reclamando la yodación universal de la sal de mesa para acabar con el problema.

Frente a su demanda, fuentes del Ministerio de Sanidad señalaron ayer a Público la imposibilidad de generalizar semejante medida, dado que podría incentivar el consumo de sal, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Si la yodación fuera obligatoria, iría además en contra del libre mercado vigente en la UE, ya que perjudicaría a la sal sin yodo, que no es nociva.

Mejor con fármacos

El criterio de Sanidad es que, siempre que las embarazadas reciban yodo a través de los fármacos autorizados, los perjuicios de promocionar la sal (los españoles consumen 11 gramos diarios, frente a los tres recomendados) superarían a los beneficios.

Para el Ministerio, la clave está en la administración a las embarazadas de cualquiera de estos fármacos, que aportan entre 200 y 300 microgramos diarios de yoduro potásico, aunque Sanidad destaca que es importante “que la poca sal que tomen las embarazadas sea yodada”. El problema es que hoy por hoy muy pocas gestantes toman estos fármacos, pese a que son muy baratos y están financiados, en parte, por desconocimiento.

Población en riesgo

Por su parte, el coordinador del grupo de trabajo sobre deficiencia de yodo de la Sociedad de Endocrinología y Nutrición, Federico Casimiro-Soriguer, señala que hasta el 20% de las embarazadas y los niños españoles puede estar en riesgo de sufrir este déficit, que llega al organismo mediante la alimentación, sobre todo a través de la sal, el pescado, el marisco y el ajo.

Casimiro-Soriguer destaca que, según los últimos datos, que se analizarán el próximo día 14 en Palma de Mallorca, en un encuentro científico, la prevalencia de la deficiencia de yodo varía mucho de unos lugares a otros, aunque se ha reducido en los últimos años. A su juicio, el problema sería mayor en Galicia, Andalucía (en población escolar, no en embarazadas), en algunas zonas castellanas y en la Comunidad Valenciana. Este experto, que es también jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Carlos Haya de Málaga, insiste en que hace falta “una política nacional” basada en que toda la sal de mesa a la venta contenga yodo.

Aunque el consumo de sal yodada no es la única forma de nutrir al organismo de este elemento por la dieta, muchas veces las cosas no son lo que parecen. Así, José Esteban Velasco, del Centro de Estudios Tiroideos, advierte de que el pescado, fuente tradicional de yodo, puede no incluirlo si es de piscifactoría y ha sido alimentado con piensos compuestos, por lo que es mejor asegurarse bien sobre qué se consume.

Noticias Relacionadas