Lunes, 3 de Diciembre de 2007

Merkel no quiere intrusos en "su" centro" ni en el modelo de sociedad cristiano

EFE ·03/12/2007 - 13:49h

EFE - La cancillera alemana y presidenta del partido Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU), Angela Merkel, es fotografiada después de su discurso durante el XXI congreso ordinario de la formación, en Hanover, Alemania, hoy lunes 03 de diciembre.

La canciller alemana, Angela Merkel, reclamó el centro como exclusivo de sus filas conservadoras, no de sus socios socialdemócratas, y dejó claro que no admitirá intrusos ni en política exterior ni en una sociedad cristiana, donde dijo que "los minaretes no deben ser más altos que las iglesias".

La Unión Cristianodemócrata Alemana (CDU) es el único partido que "entiende y defiende" la economía social de mercado y por tanto los intereses del "amplio espectro" de la sociedad, dijo Merkel, ante el XXI congreso ordinario de la formación que preside, en Hannover.

"Aquí está el centro y sólo aquí", enfatizó ante los 1.000 delegados, reunidos para aprobar el nuevo programa de la formación, el tercero de su historia, con el que pretende redefinirse sus esencias y afrontar los desafíos futuros.

Dijo que su socio, el Partido Socialdemócrata (SPD), "quiso conquistar el nuevo centro" bajo Gerhard Schröder, pero entretanto ha abandonado algo que "de todos modos no era suyo" para entrar de nuevo en un espacio que "bastante daño hizo ya en este país", el socialismo.

El SPD ha entrado en un terreno peligroso, dijo, ya que incluyó de nuevo el término socialismo democrático en su programa, aprobado en el congreso de octubre.

"El socialismo ha hecho ya suficiente daño a este país. No queremos más socialismo (...) El socialismo acaba en totalitarismo, se quiera o no", remató Merkel, crecida en territorio de la extinta República Democrática Alemana (RDA), ante los delegados que aprobaron luego la moción que marca las distancias respecto al SPD.

La CDU es el partido de la "economía social de mercado" y el motor de los avances logrados por Alemania, como el descenso del desempleo y el saneamiento presupuestario. Hay que mantener el rumbo, dijo, en lugar de modificar unas reformas que han empezado a dar sus frutos.

La canciller y presidenta de la CDU demostró así que una cosa es compartir gobierno y otra dejarse arrebatar lo que considera propio. Los logros de los dos años de gestión se deben a la CDU, dijo, con el aplomo de quien sabe que sus filas están bajo control.

"A Alemania le va mejor tanto en lo económico como en lo social y ello se debe a lo que hemos hecho nosotros", dijo Merkel. "Y si no nos lo decimos nosotros, nadie nos los dirá".

La línea de su política exterior también la define ella, dijo, y no acepta críticas de su ministro de Exteriores, el socialdemócrata Franz Walter Steinmeier, quien recientemente le reprochó dañar las relaciones con China a raíz de su entrevista con el Dalai Lama.

Las tensiones entre Merkel y su ministro se han repetido desde que éste asumió el cargo de vicecanciller -hace unas semanas, tras la dimisión de Franz Müntefering-, en parte porque se atribuyen a Steinmeier aspiraciones a ser candidato del SPD a la cancillería.

Merkel, fiel a su principio de hablar para un espectro lo más amplio posible, asumió como propios ámbitos "tradicionales" de la izquierda, como los ataques al empresariado.

La líder conservadora se llevó la máxima ovación de su discurso con su apostolado en contra de los sueldos desproporcionados de algunos empresarios y banqueros, especialmente cuando aludió a la práctica de países como Suiza y aludió, de nuevo, a una de las ocupaciones como asesor de Schröder en ese país.

"¿Por qué hay que colmar de dinero a quien fracasa en toda línea?", dijo Merkel, con la vista puesta en los empresarios que cobran altos sueldos, mientras su compañía da magros resultados.

La líder de la CDU dijo que un principio de la economía social de mercado es evitar desequilibrios y habló de la necesidad de crear una "regulación inteligente" de los mercados financieros.

Segura de sí misma y custodiada por los líderes de los "Länder" gobernados por los conservadores -once, de los 16 existentes-, Merkel desgranó las líneas maestras del nuevo programa de la CDU.

La CDU es un partido "conservador y cristiano", que fomenta el diálogo entre todas las confesiones y culturas, siempre que éstas respeten el "marco constitucional" alemán.

"Una mezquita no puede ser demostrativamente más alta que una iglesia", dijo, así como que es tarea del Estado de derecho alemán combatir prácticas como los matrimonios forzosos en el colectivo musulmán.