Lunes, 3 de Diciembre de 2007

«Tememos que se retire Acebes»

El espacio de sátiras políticas de TV3 ha obtenido este año el premio Ondas, el de la Academia de la Televisión al mejor espacio de entretenimiento y el Protagonistas

JAVIER SALAS ·03/12/2007 - 18:31h

Toni Soler y Zapatero (el actor Queco Novell). FERRAN GIL

Toni Soler (Figueres, 1965) se ha convertido en uno de los referentes del humor político, especialmente en Catalunya, pero también en el resto de España. Gracias a la difusión que logran vía Internet determinados sketches de Polònia, el show que dirige desde 2006 en TV3, se conoce el programa más allá de donde llegan las antenas de la televisión autonómica catalana.

Imprescindible comenzar con una felicitación...
La verdad es que da gusto trabajar así. Cuando primero consigues la aceptación del público y luego, además, llegan los premios, uno sólo puede desear que dure, que no sea una moda.

¿Realmente temes que no sea más que eso?
Ya sabemos que muchos programas empiezan siendo todo un éxito y el año siguiente empiezan a cargarle a la gente... De momento, ya llevamos desde febrero de 2006, y parece que no perdemos tirón.

Intentasteis dar el salto a la televisión nacional y no cuajó...
No lo vemos como dar saltos. La cuestión no es esa, porque nosotros ponemos la misma intensidad y voluntad en todos los proyectos. Sencillamente, trabajamos allí donde nos ofrecen trabajo, pero con todo el empeño. Tanto Julia Otero –Las Cerezas, de TVE–, como Antena 3 –Mire usté– nos dieron una oportunidad que no funcionó, por lo que sea. Luego ha sido TV3 quien tuvo la valentía de acogernos.

¿Crees que tenéis problemas para cuajar fuera de Catalunya porque se maneja otro registro humorístico?
No lo creo, esencialmente, por las fuentes en las que hemos bebido, que tienen una vocación universal. No pienso que haya un humor distinto en España y en Catalunya.

¿Y entre la radio y la tele?
Nosotros empezamos en la radio –Minoría absoluta, de RAC1–, en donde todo se hace más fácilmente. Con cuatro locutores montas una orgía oral en la que intervienen cincuenta personajes.

¿Cómo es el proceso de creación de los personajes?
Surge del talento de los actores e imitadores. Cuando aparece un personaje nuevo, primero pensamos en el actor que podría interpretarlo, por físico, principalmente. Otras veces, los propios actores se postulan y sugieren una imitación.

¿Y cómo mueren?
Se van muriendo solos, ya sea porque el personaje real no da de sí o porque no terminamos de cogerle el perfil.

¿Por ejemplo?
De primera línea, a Espe no acabamos de cogerle el punto, se nos resiste, y por eso sale menos de lo que le correspondería. En cambio, tanto la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, como el conseller Nadal han tomado vida propia y demuestran que los personajes no sólo crecen en función de la actualidad política cotidiana.

En cambio, a vosotros el paso no os lo marcan las audiencias como a otros programas, sino que son las elecciones las que deciden vuestros protagonistas.
Estamos muy preocupados con las generales, porque no sabemos si podríamos soportar que Ángel Acebes se retirase, es muy importante para nosotros. También pensamos que era el fin del mundo cuando se marchó Maragall, pero apareció Montilla.

¿Alguna vez habéis sufrido presiones por parte de algún personaje que quería ser parodiado?
No hay presiones, ninguna. Al margen de que sería poco probable que algo así ocurriera, porque nosotros sólo tenemos personajes que están muy ligados a la actualidad. De todas maneras, los políticos catalanes son muy respetuosos con el programa, nadie se ha quejado nunca por nada.

¿Hay chistes que no se podrían hacer en Madrid, por aquello de la crispación?
La diferencia real radica en que la situación en Madrid está mucho más polarizada entre dos partidos, el Partido Popular y el Partido Socialista. Y las televisiones a veces no tienen más remedio que tomar partido entre tanta polarización. En nuestro caso, nos hemos ganado el respeto profesional porque lanzamos andanadas contra todos por igual, no hay partido o grupo que no se lleve su coscorrón. Desde esa base de ecuanimidad es más fácil trabajar.

A veces sois muy cañeros. En un sketch reciente, se insinúa que Jiménez Losantos le está haciendo una felación a Aznar. ¿Crees que algo así se aceptaría con naturalidad en un programa nacional?
Son muchos los programas de emisión nacional en los que se dicen mayores barbaridades que en Polònia. Dios me libre de decir que las cosas son distintas en Catalunya. Sencillamente, nosotros hemos sido capaces de ir más allá. Tensamos la cuerda a ver qué pasa. Y de momento todo va bien, pero porque la audiencia nos respalda. Cuando nos falle, vendrán hostias de todas partes.

¿Algún momento que recuerdes en que has tenido esa sensación de tensar la cuerda?
En temas religiosos, con parodias del Papa y de Dios, pero creemos que a los creyentes no les molesta, porque no hay intención de ofender. O con la familia real. Todo el mundo tiene su cuota de parodia.

¿Y cómo ves los últimos acontecimientos que han rodeado al rey?
Después de lo de Chávez, ha demostrado tener un gancho popular mayor del que le suponíamos. En cuanto a la sentencia de el jueves, me parece fatal. “¿Y si sacaran a tu madre en pelotas?”, dice la gente. No me gustaría, respondo, pero no haría pagar una multa a nadie por un dibujo.