Miércoles, 26 de Septiembre de 2007

Kertész dice que Auschwitz se ha convertido en un parque temático para turistas

Agencia EFE ·26/09/2007 - 18:09h

Agencia EFE - El premio Nobel de Literatura de 2002, el húngaro Imre Kertész, posa en un hotel de Barcelona con motivo de la presentación de su último libro, "Dossier K.", que recoge una entrevista que el autor se hizo a si mismo, en la que revela no sólo su vida y su trabajo, sino también la relación entre la Historia y la Literatura. EFE

El premio Nobel de Literatura Imre Kertész, que estuvo interno en Auschwitz, ha advertido hoy que no recomienda la visita a este campo de concentración porque se ha convertido "en un parque temático para turistas".

Imre Kertész, que hoy ha presentado en una rueda de prensa en Barcelona su último libro, "Dossier K.", ha confesado que le costó volver al tristemente campo de concentración polaco y de hecho estuvo durante décadas sin ir.

"No puedo negar que Auschwitz se ha convertido en un parque temático", señala el autor húngaro, quien siempre aconseja a los que quieren conocerlo que no vayan.

"Es preferible andar tres kilómetros e ir al campo de Birkenau, que era realmente el campo de exterminio, y allí las grandes dimensiones muestran algo del horror que fue" y continúa: "Cuando subes a la antigua torre de mando y ves esas líneas paralelas, se ve algo de esa racionalidad malvada, que sólo podía estar al servicio de la muerte".

A su juicio, el holocausto, omnipresente en la obra de Kertész, no nos hace inmunes a su repetición: "Después de Auschwitz no ha ocurrido nada que refute que pueda volver a ocurrir, pues que sucediera una vez significa que hay la posibilidad de que se repita".

El autor húngaro cree que "no ha cambiado nada después de Auschwitz en nuestra vida cotidiana, que es donde se gestó el horror", si bien, matiza, "no tengo la sensación de que Europa llegue a ese extremo en estos momentos".

"Dossier K." (Acantilado) surgió de manera espontánea como una autoentrevista en la que Kertész habla de si mismo, de su obra, de la Historia y su relación con la Literatura a partir de esa entrevista con dos personajes, un judío y un gentil.

A través del género periodístico de la entrevista, Kertész construye, como él mismo dice, "una autobiografía a dos voces, que nunca habría podido escribir a una sola voz, porque necesitaba esa antítesis, ese contraste tan agudo".

El Nobel húngaro no vivió el proceso de escritura de "Dossier K." como si fuera una entrevista, "sino más bien como un diálogo entre dos personajes que conviven dentro de mí, que plantean sus preguntas, y vivo el resultado más como una ficción, como una novela".

Preguntado sobre la autenticidad del texto, Kertész bromea: "todo lo histórico hay que creerlo; lo demás, no, simplemente quererlo"

Kertész no evita preguntas incómodas en esa autoentrevista. "El libro en si es bastante desagradable", apunta, como cuando plantea la cuestión sobre el papel de los intelectuales durante el régimen comunista.

En su opinión, "vivimos durante mucho tiempo en la mentira y por eso hay que mirar a la Historia y al pasado".

El propio Kertész tuvo dificultades para afrontar ese pasado, pues cuando se liberó del yugo nazi, su país pasó entonces a una nueva dictadura, "en la que había que callar y mentir".

Tras definirse como escritor judío como "actitud ética y moral, y no étnica ni religiosa", Kertész asegura que se siente cómodo en una comparación con Petrarca o incluso con Pessoa, pero, sin duda, se siente muy próximo a los diálogos platónicos: "La imagen que nos ha llegado de Sócrates, tan sabio que no dejó nada escrito, fue inventada por Platón".

Kertész ha tenido palabras de elogio para Jorge Semprún, a quien conoció personalmente hace tres años en París: "Su novela 'El largo viaje' es el gran libro sobre la dictadura nazi".