Lunes, 3 de Diciembre de 2007

El 98% de las bombas racimo dormidas estallan sobre civiles, la mayoría niños

Entre un 5 y un 30% de las bombas racimo no explota al caer: se dispersan en el terreno y revientan a un civil años después

EFE ·03/12/2007 - 15:47h

El obispo español Enrique Figaredo y un joven mutilado por las minas antipersonal.

Entre un cinco y un treinta por ciento de las bombas racimo que se utilizan en el mundo no explota al impactar contra el suelo, sino que se dispersan en el terreno y explotan años después, cuando alguien, en el 98 por ciento de los casos un civil y casi siempre un niño, las manipula o pisa por error.

Pese a las dificultades que hay para conocer con exactitud el número de víctimas que esta clase de armamento causa en el mundo, Greenpeace calcula que ha dejado unos 100.000 muertos y mutilados en los 23 países en conflicto en los que se han utilizado.

Las bombas racimo, cuyo objetivo es "neutralizar la saturación aérea", son armas concebidas como una cápsula que libera decenas de pequeñas bombas que en la caída se dispersan por el terreno, por ello reciben el sobrenombre de "lluvia de acero".

Enrique Figaredo, conocido como el "obispo de las sillas de ruedas" por su trabajo en Camboya con los mutilados por las minas antipersona, explicó en una rueda de prensa que las bombas racimo que los norteamericanos tiraron en ese país asiático entre 1969 y 1973 siguen explotando hoy día "treinta años después de la guerra".

Figaredo, acompañado de cuatro niños mutilados por este tipo de bombas, explicó que sólo en Camboya dejan entre dos y tres víctimas al mes, de las que muchas van a parar al centro Arrupe que acoge a discapacitados y presta ayuda médica y educativa a estos niños.

Mek Channeng, un joven de 19 años al que una de estas bombas le amputó las dos piernas y un brazo, explicó que este centro le ha cambiado la vida porque vio que era "un sitio lleno de niños discapacitados como yo que jugaban y reían".

"El pueblo de España ha sido muy bueno conmigo y por eso ahora le pido que por favor no venda más este tipo de armas y que promueva su prohibición en todo el mundo", dijo Channeng.

Actualmente más de 30 países -entre ellos España- producen este tipo de armamento que se distribuye en más de 70 estados y que se ha utilizado en una veintena de países.

Por ello, Greenpeace y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) pidieron al Gobierno que prohíba la producción y la venta de las bombas racimo en España y que apoye "sin fisuras" el proceso de Oslo, una iniciativa internacional que pretende lograr la prohibición del uso de este armamento en todo el mundo.

El director de Greenpeace en España, Juan López Ugalde, recordó que entre el 5 y el 7 de diciembre se celebrará en Viena una nueva reunión del proceso de Oslo, a la que acudirán unos 80 países (España entre ellos), para intentar suscribir un tratado internacional que prohíba las bombas racimo.

En España, al menos dos empresas fabrican este tipo de armas (Expal e Instalaza) pero además el Ejército cuenta con este tipo de armamento y el Gobierno lo vende a otros países, aunque la falta de transparencia impide saber cuáles son los compradores, denunció.