Domingo, 2 de Diciembre de 2007

«Nunca podremos evitar todas las muertes súbitas»

Cardióloga y experta en diagnóstico, prevención y tratamiento de deportistas

IGNACIO ROMO ·02/12/2007 - 22:47h

Carmen Adamuz conoce bien las profundidades del corazón. Cardióloga, con experiencia en el seguimiento de deportistas, se interesa de forma especial por todos los casos de muerte súbita relacionados con el ejercicio físico, incluido el de Antonio Puerta.

Esta cardióloga cordobesa, que se expresa  de forma apasionada cuando considera que puede contribuir a prevenir problemas de corazón entre los deportistas, insiste una y otra vez en la importancia de implantar en el deporte los  chequeos cardiológicos previos de forma obligatoria.

La UEFA anunció ayer que todos los futbolistas deberán someterse a un examen cardiológico antes de la Eurocopa de fútbol de 2008. En concreto, solicitarán una ecografía del corazón a todos los participantes. ¿Qué opina?
Esta nueva normativa está en consonancia con el criterio cardiológico. La Sociedad Española de Cardiología, por ejemplo, recomienda ya desde el año 2000, la realización de una ecocardiografía a todos los deportistas de élite aunque sabemos que esta recomendación es difícil de llevar a la práctica por los requerimientos  técnicos y humanos.

Esta decisión de la UEFA supone un gran avance y un modelo a imitar, aunque en este terreno hay que empezar por lo más básico que es un sencillo electrocardiograma, aún lejos del alcance de muchos deportistas de otras partes del mundo que participarán en los próximos Juegos Olímpicos de Pekín. 

Respecto a las ecocardiografías, yo creo que esta prueba debe ser obligatoria en los deportistas de élite.

De forma general, ¿qué consejos podemos dar a los deportistas para prevenir la muerte súbita?
En primer lugar, hay que decirles que le puede ocurrir a cualquier persona. El deporte no mata, al contrario, es muy eficaz para ayudar a reducir el riesgo cardiovascular. Lo que sucede es que si hay una enfermedad de corazón de base sin diagnosticar, entonces, en los menores de 35 años, el riesgo de muerte súbita aumenta si hacen deporte.
Los reconocimientos médicos del deporte permiten prevenir muchas  muertes súbitas. Esto se ha visto en Italia, donde realizan reconocimientos médicos desde hace 25 años, con electrocardiogramas. Allí la incidencia de muertes súbitas es incluso inferior a la de la población que no practica deporte. En el año 82 tenían una prevalencia de 4 casos por cada 100.000 deportistas y año. Actualmente no superan el 0,5. Con los reconocimientos se descartan la mayoría de las causas, sin embargo, hay casos que se escapan.

¿Qué tipo de chequeos médicos recomienda, por ejemplo, a un corredor popular de 40 años?
Si nos centramos en deportistas mayores de 35 años y en personas sedentarias, la causa de muerte súbita más importante es la enfermedad coronaria, relacionada con hipertensión, niveles altos de colesterol, tabaquismo, diabetes, etc. En estas personas es importante conocer bien el riesgo individual, porque hay deportistas que son hipertensos y no lo saben. De todos modos, la cardiología aún no es capaz de diagnosticar previamente las lesiones coronarias que se complicarán durante la práctica deportiva.

¿Hay algún signo que pueda poner sobre aviso a los deportistas?
Sí. Podría ayudarnos el patrón de la recuperación de los esfuerzos. Si el corazón baja menos de 25 latidos en el primer minuto de descanso tras un esfuerzo, el riesgo de muerte súbita es mayor. También es importante el consumo de sustancias, no sólo sustancias prohibidas por ser dopaje sino también antidepresivos y antibióticos.

En la mente de todos está el fallecimiento de Antonio Puerta. Quizá ha dejado un mensaje preocupante: deportista de élite, bien controlado, pero falleció...
Nadie tiene garantías de que no le va a suceder nada, y los deportistas tienen que saber que todos corremos riesgos. Por un lado está el aspecto positivo del ejercicio físico sobre la salud: disminuye el riesgo de mortalidad general. Por otro lado, en algunas personas y en circunstancias muy concretas, el deporte sí puede empeorar un riesgo ya existente.
Tenemos que asumir que hay un pequeño porcentaje de causas de muerte súbita que no se van a poder detectar en un reconocimiento médico habitual, como por ejemplo una anomalía congénita de arterias coronarias (12% de las muertes súbitas en menores de 35 años). Nunca podremos evitar todas las muertes súbitas. Pero sí reduciremos drásticamente su incidencia porque ya somos capaces de diagnosticar la mayoría de las causas, probablemente el 80 por ciento. Esto  nos llevará a un riesgo de muerte súbita muy bajo.

¿Qué hacemos con ese 20% que falta?

Es muy complicado. Actualmente la cardiología podría detectar el cien por cien de los casos, pero con una gran cantidad de pruebas complementarias, muy caras y con riesgo para la salud.

Lamentablemente, se seguirán dando casos, porque hablamos de un número elevadísimo de deportistas  en todo el mundo. Cuando falleció Antonio Puerta, en los 15 días siguientes, se registraron ocho muertes (dos de ellas en España).

¿Están aumentando los casos?
No. Pero ahora se conocen más.

¿Y en España?
Aquí falta información porque no se recogen todos los casos. Existe un registro por parte de FEMEDE (la Federación de Medicina Deportiva) pero no es exhaustivo, es voluntario.

Hay casos como el del triatleta Javier Gómez Noya en el que se plantea un debate de modelo de estado. ¿Se le debe permitir competir? ¿Proteccionismo o liberalismo?
Es un debate interesante que aún no se ha abierto en España.